Gasperini quiere transformar la Roma desde dentro: Un rol más allá del de entrenador
En medio de un clima marcado por las tensiones internas, las dudas institucionales y una afición cada vez más impaciente, según informa Corriere Dello Sport, Gian Piero Gasperini parece dispuesto a asumir uno de los retos más complejos de su carrera: reconstruir la Roma desde sus cimientos. No se trata de una cuestión de ego ni de convertirse en un héroe salvador, sino de la convicción de que el proyecto romano todavía tiene margen para despegar.
El técnico italiano, que el pasado verano rechazó la posibilidad de entrenar a la Juventus, sigue creyendo firmemente en el potencial del club capitalino. También considera que la enorme inversión realizada por la familia Friedkin desde 2020 —cercana a los 1.500 millones de euros— debe empezar a traducirse en resultados deportivos reales y en una estructura más sólida.
La idea de Gasperini no pasa por una revolución total, sino por construir una plantilla competitiva mediante fichajes estratégicos y manteniendo la base actual del equipo. Su visión también incluye algo que considera fundamental: mejorar el ambiente interno del club, reducir los conflictos y crear una relación más fluida entre el área deportiva y una propiedad que, pese a su implicación económica, permanece físicamente distante de la vida cotidiana de Trigoria.
En este sentido, el entrenador habría pedido tener mayor peso en las decisiones estructurales del club. Desde cambios en el departamento médico hasta la incorporación de personas de su confianza en el cuerpo técnico, Gasperini pretende rodearse de un entorno alineado con su metodología. También desea trabajar codo con codo con un director deportivo con el que exista verdadera sintonía, algo que, según diversas fuentes, no ocurrió con Frederic Massara.
Su filosofía es clara: entrenador y director deportivo deben compartir responsabilidades tanto en los éxitos como en los fracasos. Gasperini siempre ha defendido que no puede trabajar condicionado por decisiones ajenas, y por eso exige claridad absoluta antes de asumir un proyecto de semejante exposición mediática.
La postura de los Friedkin parece reforzar esa idea. Tras las salidas de figuras tan importantes como José Mourinho, Daniele De Rossi y Claudio Ranieri, la propiedad estadounidense estaría dispuesta a conceder a Gasperini un rol mucho más amplio que el de simple entrenador. Un perfil cercano al del histórico modelo de Sir Alex Ferguson en el Manchester United: un técnico con influencia directa en la planificación deportiva, la estructura interna y el funcionamiento global del club.
La familia Friedkin también parece haber entendido que el dinero, por sí solo, no garantiza estabilidad ni éxito. Por ello, Ryan y Corbin Friedkin llevan días en Italia reuniéndose con distintos perfiles ejecutivos y deportivos para entender mejor los problemas internos que han generado tantas fricciones en los últimos meses.
El futuro de la Roma podría depender ahora de una apuesta arriesgada, pero ambiciosa: entregar las llaves del proyecto a un entrenador con ideas fuertes, personalidad marcada y visión de largo plazo. Gasperini no quiere ser únicamente el próximo técnico romanista. Quiere convertirse en el arquitecto de una nueva era.


