Tras el pitido final del sábado, reunión en la sombra con el entorno Friedkin
El pitido final dio paso, como es habitual, a la rueda de prensa. Allí, Gian Piero Gasperini no esquivó la polémica: explicó que se había visto arrastrado a la controversia por su predecesor y ahora asesor senior, Claudio Ranieri. Sus palabras, más que aclarar, sirvieron para reflejar el ambiente tenso que se respira en Trigoria. Incluso se refirió a su etapa en Roma en pasado: “Ha sido extraordinaria”. Cerró la intervención sin rodeos y abandonó la sala. Pero su noche aún no había terminado.
Minutos después, apareció Ed Shipley, hombre de confianza de los Friedkin. Un gesto suyo bastó para que el técnico fuera conducido a una sala en el interior del Olímpico. Sin más elementos que una pantalla y un teléfono, se desarrolló una conversación intensa de unos diez minutos —según relata Marco Juric en La Repubblica— centrada en la delicada situación del club, tanto dentro como fuera de Trigoria, y en lo que puede venir a continuación.
El contenido del encuentro se mantiene bajo estricta confidencialidad. No se descarta que hubiera una comunicación directa con la presidencia. Lo que sí está claro es quiénes no participaron: ni Claudio Ranieri ni el director deportivo Frederic Massara estuvieron presentes.


