Control mucho más amplio del proyecto deportivo y fichajes más concretos: ¿Qué es lo que pide Gasp?

El empate de la Atalanta frente a la Roma, sumado a las victorias de Milan y Juventus, ha complicado todavía más el objetivo del equipo giallorosso de alcanzar la próxima edición de la Champions League. Aun así, en el entorno del club romano no todo gira exclusivamente en torno a la clasificación, tal y como avanza Calcio y Finanza: en Trigoria también preocupa el clima interno, cada vez más tenso, entre Gian Piero Gasperini y Claudio Ranieri.

La relación entre ambos se ha deteriorado en las últimas semanas tras varios desencuentros y un intercambio de declaraciones a distancia. Incluso se produjo una situación llamativa: ambos evitaron coincidir en las instalaciones de Trigoria en los días previos al duelo ante la Atalanta, un gesto que alimentó aún más las especulaciones sobre la falta de entendimiento.

Después del partido, Gasperini volvió a dejar abiertas todas las posibilidades sobre su futuro. Pidió centrarse en los cinco encuentros restantes de la temporada antes de hacer balance, calificando el curso como “positivo”, aunque con matices. Sus palabras fueron interpretadas en Italia como una posible señal de salida anticipada este mismo verano.

En el club se comenta que el técnico ya contempla seriamente esa opción, especialmente si la directiva no satisface una serie de condiciones que considera fundamentales. Aunque su contrato se extiende hasta 2028, su continuidad no está garantizada.

Uno de los puntos clave es el mercado de fichajes. Gasperini exige un presupuesto sólido para reforzar la plantilla, independientemente de si la Roma consigue o no plaza en la Champions. Pese a las restricciones del acuerdo financiero con la UEFA, el club ha realizado inversiones importantes en las últimas ventanas, aunque no todas las incorporaciones han convencido al entrenador. Algunos fichajes ofensivos no han rendido como se esperaba, lo que ha generado frustración en el cuerpo técnico.

Otro foco de tensión es la estructura deportiva interna. La relación entre Gasperini y el director deportivo Ricky Massara no sería buena, con varios desacuerdos acumulados durante la temporada. A esto se suma la figura de Claudio Ranieri, actual asesor del club, cuya influencia en la toma de decisiones ha generado incomodidad en el entrenador, que lo percibe como una interferencia en su proyecto.

Además, Gasperini reclama un control mucho más amplio del proyecto deportivo, similar al que tuvo en etapas anteriores de su carrera. Esto incluye autonomía sobre el cuerpo técnico, el departamento médico y la planificación general del equipo. También considera que la actual estructura de colaboradores es demasiado amplia y poco funcional, lo que dificulta su método de trabajo.

Por su parte, los propietarios del club deberán decidir si aceptan estas condiciones o si apuestan por un modelo diferente. La Roma sigue bajo la vigilancia de la UEFA por el Fair Play Financiero, lo que limita en parte las decisiones económicas, aunque el respaldo de los dueños ha sido significativo en los últimos años.

Con este panorama, Gasperini mantiene su postura firme, sin ceder en los puntos que considera esenciales para continuar. En caso contrario, no descarta un cambio de rumbo, especialmente ante el interés que ha recibido desde otros clubes, tanto en Italia como en el extranjero. Por ahora, el foco sigue en el campo, pero el futuro de la Roma parece depender tanto de lo deportivo como de las decisiones que se tomen fuera de él en las próximas semanas.