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Una Roma rejuvenecida que ya es el equipo más prematuro del TOP 4

La Roma salió del estadio Maradona con una mezcla de sensaciones, escribe Federico Liuti, de ForzaRoma. Por un lado, la frustración de no haber logrado una victoria ante el Napoli que habría sido clave en la pelea alta de la Serie A. Por otro, una convicción cada vez más sólida: el proyecto de Gian Piero Gasperini ya está en marcha y tiene una identidad muy clara. La juventud.

El técnico cerró el partido con un equipo de apenas 25 años de media —tras dar entrada a Venturino, Vaz, Soulé, Tsimikas y El Aynaoui—, una cifra que se sitúa entre las más bajas de toda la Serie A. Un dato especialmente significativo en un campeonato que históricamente no se ha caracterizado por lanzar a muchos jóvenes de forma continuada.

Cambio de filosofía en Trigoria

Desde la llegada de Gasperini, la Roma ha iniciado un cambio profundo de filosofía. Las razones son dobles: económicas y deportivas. Con un margen financiero menor que el de otros grandes clubes europeos, la entidad giallorossa ha optado por invertir en el crecimiento de sus propios talentos en lugar de competir en el mercado por promesas de precio prohibitivo.

El modelo es claro: construir un núcleo competitivo que crezca junto y necesite pocas modificaciones en los próximos años. Una base estable que permita a la Roma consolidarse en la élite italiana y regresar de forma sostenida a la Champions League.

La más joven entre las grandes

Los números ya reflejan ese giro estratégico. En las primeras semanas de 2026, la Roma ha sido uno de los equipos que ha alineado formaciones más jóvenes de la Serie A, con una media de 26,1 años. Un registro notablemente inferior al de sus rivales directos: Inter (28,4), Milan (27,2) y Napoli (28,4).

Este rejuvenecimiento no es casualidad, sino el sello del “restyling” firmado por Gasperini. Jóvenes con hambre competitiva, una masa salarial más sostenible y una plantilla diseñada para evolucionar con el tiempo.

Un proyecto con bases más sólidas

La Roma ha confiado en Gasperini para liderar un proyecto a medio y largo plazo que, esta vez, se apoya en bases consideradas más estables dentro del club. El objetivo es claro: volver a la Champions y acercarse lo máximo posible a la élite del fútbol europeo.

El camino aún es largo y complejo, pero la dirección está marcada. Cada alineación joven, cada minuto para los nuevos talentos y cada partido competitivo forman parte de una construcción gradual: la de una Roma que no solo quiere competir hoy, sino mantenerse arriba mañana.

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