Dinero, felicidad, futuro: estos son los conceptos clave para entender la importancia del último partido de la Roma en Serie A. Claudio Ranieri, al mando de su Roma ahora puesta en órbita, apunta al gran objetivo: la Champions League. Incluso si no se llega, se tendrá un cupo de Europa League o Conference League, dos competiciones alternativas que requieren menos inversión en jugadores de alto nivel y más atención a los talentos que hay que retener para convertirlos en los campeones del mañana.
Como reporta Alessio D’Urso en La Gazzetta dello Sport, la posible clasificación a la Champions League, principal puerta de entrada a Europa, el club giallorossi no se privará de grandes nombres como NDicka, cuyo coste ronda los 35 millones (el marfileño tiene los ojos de la Premier League puestos en él) y tendrá mayor libertad en el mercado entrante, apuntando al menos a dos refuerzos de primer nivel: al menos un delantero de primer nivel como Lucca del Udinese y Emegha del Estrasburgo. Y sobre todo el sueño inagotable de Frattesi, ya próximo a enero.
El objetivo sería el de armar un “equipo instantáneo” numéricamente más grande y de mayor calidad para hacer frente a la gran cantidad de partidos de alto nivel, la fatiga y las inevitables lesiones. Partiríamos de nuevo de la columna vertebral del equipo formado por Svilar, Koné y Soulé, aunque al mismo tiempo apuntaríamos al regreso por todo lo alto de los lesionados Dybala y Pellegrini.

