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Un Dybala rejuvenecido guía a una Roma de dulce en Serie A

Paulo Dybala atraviesa uno de los momentos más dulces de sus últimos meses. El argentino, que parecía haber perdido protagonismo en meses anteriores, se ha convertido esta campaña en el líder absoluto del ataque de la Roma, con el permiso de su compatriota Matías Soulè. Con un papel renovado como delantero centro, pero también con libertad para retroceder y organizar el juego, “La Joya” se ha erigido un auténtico motor ofensivo del conjunto giallorosso.

Bajo la dirección de Gian Piero Gasperini, Dybala ha recuperado la frescura y la confianza que lo caracterizaron en sus mejores años. El técnico le ha entregado las llaves del ataque, y el argentino ha respondido con actuaciones de primer nivel: goles decisivos, asistencias milimétricas y un liderazgo que contagia a todo el equipo.

El duelo contra el Viktoria Plzen marcó un punto de inflexión: Dybala alcanzó los 200 goles en su carrera profesional, una cifra que habla de constancia y talento. Pocos días después, en la victoria ante el Sassuolo, sumó otro tanto para consolidar su momento de forma. Pero los récords no se detienen ahí. En el encuentro frente al Parma, un córner perfectamente ejecutado por el argentino terminó en gol de Hermoso, lo que permitió a Dybala celebrar también su asistencia número 100 como profesional.

Las estadísticas impresionan, pero lo que más deslumbra es su influencia en el juego. Dybala no solo anota y asiste: ordena, presiona, motiva y da ritmo al ataque. Su madurez futbolística se nota en cada decisión, y su conexión con los compañeros es cada vez más natural. En una Roma ambiciosa y con sueños europeos, su figura emerge como símbolo de esperanza y renacimiento.

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