Icono del sitio Planeta Roma

Un día como hoy, hace 41 años, Di Bartolomei decía adiós a la Roma

La Roma, un día como hoy, hace 41 años, lloraba por la despedida de una de las mayores leyendas de este club. Uno de los jugadores con más sentimiento en la historia de la Roma, y con una de las historias mas duras y trágicas del futbol italiano. De rozar la gloria europeo, a ver sus sueños truncados, un fichaje polémico por el Nila, hasta un trágico final como es el suidicido.

La historia de un hombre que marcó un antes y despues en la Roma

Di Bartolomei llegó a la Roma siendo apenas un adolescente. Formado en las divisiones juveniles del club, debutó en el primer equipo en 1972, cuando solo tenía 17 años. Era un centrocampista de gran inteligencia táctica, técnica depurada y, sobre todo, una calma que lo distinguía entre la multitud. A pesar de no ser un jugador mediático, su capacidad para manejar los tiempos del juego y liderar sin gritar lo hizo indispensable.

Su consagración llegó en los años 80, cuando fue nombrado capitán de la Roma. Bajo la dirección de Nils Liedholm, Di Bartolomei se convirtió en el eje del equipo, liderando una generación inolvidable que incluía a Falcão, Bruno Conti y Roberto Pruzzo. En la temporada 1982-83, la Roma conquistó su segundo Scudetto, y Agostino levantó el trofeo como capitán, marcando el punto más alto de su carrera y uno de los momentos más importantes en la historia del club.

En 1984, la Roma alcanzó la final de la Copa de Europa (actual Champions League), que se disputó nada menos que en el Estadio Olímpico de Roma. El destino parecía escrito: ganar el título más importante de Europa en casa. El rival era el Liverpool. Tras un empate 1-1 en el tiempo reglamentario, el trofeo se decidió en los penales. Di Bartolomei anotó el suyo con la frialdad de siempre, pero Roma cayó 4-2 en la tanda.

Aquel fue un golpe devastador. Poco después, y de forma inesperada, Di Bartolomei dejó el club. Fue transferido al AC Milan, una decisión que muchos aficionados nunca comprendieron del todo.

Aunque jugó en otros equipos (Milan, Cesena, Salernitana), Agostino Di Bartolomei siempre fue y será un símbolo de la Roma. Su estilo sobrio, su liderazgo callado y su amor por la camiseta giallorossa lo convirtieron en una leyenda sin estridencias.

Trágicamente, el 30 de mayo de 1994, exactamente 10 años después de aquella final perdida, Agostino se quitó la vida. Tenía 39 años. Su muerte dejó una herida profunda en el corazón de los tifosi romanistas y del fútbol italiano.

En el corazón de los hinchas de la Roma, Di Bartolomei no es solo un jugador del pasado: es el espejo de una identidad. Un hombre que habló más con sus actos que con sus palabras. Un capitán que no necesitaba gritar para ser escuchado. Su figura sigue presente en murales, canciones, y sobre todo, en la memoria colectiva de quienes entienden que el fútbol es también poesía, sacrificio y amor incondicional por unos colores.

Salir de la versión móvil