Telenovela Gasp-Ranieri: El caso del estado físico de Wesley agrava la ruptura interna en la Roma

La tensión no deja de crecer en Trigoria. A los problemas internos y a la incertidumbre sobre el rumbo del club, según informa La Gazzetta Dello Sport, se ha sumado un nuevo foco de conflicto: la situación física de Wesley. El jugador brasileño, fuera de combate desde finales de marzo por una lesión muscular, se ha convertido en el centro de un pulso cada vez más evidente entre el cuerpo técnico y el área médica.

Gian Piero Gasperini presiona para contar con él cuanto antes, especialmente de cara a un duelo clave frente al Atalanta. Sin embargo, los médicos prefieren actuar con cautela y retrasar su regreso, considerando que aún no está en condiciones óptimas. Esta discrepancia ha generado un nuevo episodio de fricción en un entorno ya bastante deteriorado.

El futbolista, por su parte, intenta acelerar los plazos. Se entrena al margen del grupo y mantiene la esperanza de recibir el alta competitiva en el último momento, pero las pruebas físicas no han sido concluyentes. A día de hoy, su presencia en el próximo partido sigue siendo muy poco probable.

Este desacuerdo no es un caso aislado. A lo largo de la temporada han surgido varios desencuentros relacionados con la gestión de lesiones: desde decisiones médicas cuestionadas hasta recaídas de jugadores importantes. La acumulación de estos episodios ha ido erosionando la relación entre Gasperini y el entorno sanitario del club.

Claudio Ranieri, en su rol institucional, se habría alineado con los servicios médicos, defendiendo la prudencia frente a los riesgos de una recaída. Esta postura ha intensificado aún más las diferencias con el entrenador, que considera que en algunos casos los tiempos de recuperación han sido excesivamente largos.

El choque más reciente entre ambas partes ha dejado claro que la situación es difícilmente sostenible. Las discusiones han subido de tono y todo apunta a que, a final de temporada, el club tendrá que tomar decisiones importantes. La directiva ya valora una profunda reestructuración del equipo médico, señalando las numerosas bajas como uno de los grandes problemas del curso.