«Es posible que al principio el nombre no sea bien recibido, aunque creo que sí lo será. Quien llegue, de todos modos, deberá rendir al máximo y comprender que en los primeros dos períodos de mercado no podremos hacer grandes gastos». Estas fueron las palabras de Claudio Ranieri hace una semana, en el momento en que descartaba públicamente la opción de Gian Piero Gasperini.Stefano Pioli es, entre todos los candidatos, el que mejor encaja con esta descripción, recordaba Il Messaggero en su edición de hoy.
Cuando Ranieri menciona que «al principio no será apreciado…», hace alusión a su paso por la Lazio entre 2014 y 2016, etapa que terminó con su destitución tras una dura derrota en el derbi por 1-4. Para Pioli, aquella experiencia en la capital italiana representó su primera gran oportunidad a un alto nivel, tras haber estado a punto de dirigir a la Roma en 2011.En aquellos años, la Roma vivía un período de transformación con la llegada de la propiedad estadounidense: primero con Di Benedetto y luego con Pallotta.
Se buscaba un técnico que encajara en un proyecto ambicioso. Walter Sabatini, director deportivo con plenos poderes en ese entonces, reveló públicamente que había contactado a Pioli para hacerse cargo del equipo. Sin embargo, su candidatura generó escepticismo. Proveniente del Chievo, aún no había dirigido en un entorno tan exigente como el de la Roma. La afición no tardó en rechazar su posible llegada, considerándolo poco adecuado para el puesto.A pesar de esto, Pioli siempre ha contado con el respaldo de Ranieri, a quien considera un referente, al igual que Trapattoni y Bagnoli. En su etapa en el Milan, logró construir una mentalidad ganadora en un equipo sin estrellas rutilantes, lo que llevó al club a conquistar el Scudetto y, posteriormente, alcanzar una semifinal de Champions League.
En septiembre pasado, su nombre volvió a sonar para la Roma. Tras la destitución de Daniele De Rossi, el club necesitaba un entrenador con experiencia y capacidad de gestión. Sin embargo, la elección terminó siendo improvisada y errónea: Ivan Juric. Para entonces, Pioli ya había aceptado una oferta millonaria para dirigir al Al-Nassr de Cristiano Ronaldo en Arabia Saudita, con un contrato de tres años y 12 millones por temporada.En aquel momento, no pudo —o no quiso— aceptar la propuesta de la Roma, que aún no había recurrido a Ranieri y basaba sus decisiones en las recomendaciones de Beppe Riso, quien impulsó la llegada de Juric.
Sin embargo, ahora el contexto es distinto, y Pioli podría tener una nueva oportunidad de asumir el desafío.