Sin mercado no hay alegrías
La Roma afronta esta temporada con un objetivo tan claro como complejo: asegurar el cuarto puesto de la Serie A y con él el regreso a la Champions League. La competencia, sin embargo, es feroz. Inter y Napoli parten con planteles más completos, y el Milan, liberado de la carga de las competiciones europeas, cuenta con la ventaja de disputar un solo partido por semana. En este contexto, los giallorossi se encuentran en una batalla directa con Juventus, Bolonia y el ambicioso Como por el último billete europeo de élite.
El mercado de enero será decisivo para todos, pero especialmente para la Roma. Mientras que la Juventus, golpeada por la lesión de Vlahovic, evalúa si Jonathan David y Lois Openda pueden sostener su ataque durante tres meses, la situación ofensiva de los capitalinos es aún más preocupante. El frente de ataque romanista está claramente subdimensionado y ha demostrado dificultades para revertir marcadores adversos. Cuanto más fuerte es el rival, más cuesta arriba se vuelve cada partido.
En este escenario, sería poco realista exigirle a Gasperini —o a cualquier técnico— que compense las carencias estructurales solo con táctica y trabajo de campo. El equipo necesita al menos un refuerzo de peso para mantenerse competitivo en la segunda mitad del campeonato.
Las cifras no mienten: todos los grandes de la Serie A han marcado más goles que la Roma. El conjunto giallorosso requiere urgentemente un delantero capaz de aportar calidad, profundidad y gol. Y ese refuerzo debe llegar en enero, si el club realmente aspira a mantenerse en la pelea.


