En una entrevista concedida a La Repubblica, Ezio Simonelli, presidente de la Lega Serie A, analizó el estado de las infraestructuras deportivas en Italia con vistas a la Eurocopa 2032, evento que el país coorganizará junto a Turquía.
Uno de los puntos más relevantes fue su valoración del nuevo estadio de la Roma en Pietralata, un proyecto largamente esperado por el club y sus aficionados. Simonelli destacó que la iniciativa se encuentra “en el buen camino”, pero no ocultó su sorpresa ante algunos obstáculos burocráticos que han retrasado el avance:
“La Roma está en el buen camino, pero me parece surrealista que se bloquee un proceso por algo como el de una arboleda de plantas espontáneas.”
El desafío de los estadios en Italia
El comentario de Simonelli refleja una problemática estructural: la dificultad histórica de Italia para modernizar sus estadios. A diferencia de otros países europeos, donde las instalaciones deportivas se renuevan con regularidad, en Italia muchos recintos siguen siendo antiguos, con altos costes de mantenimiento y poca rentabilidad.
La situación preocupa especialmente a la UEFA, que exige estándares de seguridad, comodidad y sostenibilidad cada vez más elevados para la organización de torneos internacionales.
Pietralata como símbolo de cambio
El estadio en Pietralata se perfila como un símbolo de esta transición. Para la Roma, no se trata solo de disponer de un nuevo hogar futbolístico, sino de dotarse de un motor económico y social para el futuro, con infraestructuras modernas, zonas comerciales y un impacto urbanístico positivo para la ciudad.
Sin embargo, la lentitud de los procedimientos administrativos y la oposición de determinados sectores han frenado el avance del proyecto, generando un debate que trasciende lo deportivo y que toca temas ambientales, legales y de gestión pública.
Un reto para la Eurocopa 2032
Con la Eurocopa en el horizonte, Italia debe demostrar que es capaz de superar estas trabas y ofrecer estadios de primer nivel. Simonelli, con sus palabras, ha puesto el dedo en la llaga: la burocracia no puede convertirse en el obstáculo principal para el desarrollo del fútbol italiano.

