Roma y Everton ante un posible conflicto europeo por multipropiedad

La posible coincidencia de dos clubes bajo el mismo propietario en competiciones europeas vuelve a situar a la UEFA ante uno de sus dilemas más incómodos: cómo gestionar la multipropiedad sin comprometer la integridad deportiva. En este caso, los protagonistas son la Roma y el Everton, ambos controlados por el empresario estadounidense Dan Friedkin.

A día de hoy, el escenario no es una simple hipótesis lejana. La Roma se mantiene en posiciones de acceso a la Europa League, con aspiraciones incluso de escalar hasta puestos de Champions. Por su parte, el Everton pelea en la zona media-alta de la Premier League, con opciones reales de clasificarse para competiciones europeas.

Aquí es donde surge el problema. La normativa de la UEFA establece límites estrictos para evitar conflictos de intereses entre clubes con el mismo propietario. Aunque no se prohíbe completamente su participación simultánea en Europa, sí se impide que coincidan en la misma competición si existe riesgo de enfrentamiento o influencia compartida.

Si ambos clubes terminaran clasificándose para el mismo torneo, la consecuencia sería inmediata: uno de los dos tendría que renunciar a su plaza europea. En ese escenario, el criterio deportivo sería clave, y todo apunta a que el Everton tendría prioridad en caso de igualdad, dejando a la Roma en una posición comprometida.

Existen precedentes que ofrecen una posible vía de escape. Algunos propietarios han recurrido a estructuras fiduciarias independientes para ceder temporalmente el control de uno de los clubes y cumplir con la normativa. Sin embargo, no hay indicios de que el grupo Friedkin haya tomado medidas en este sentido.

Mientras tanto, en la sede de la UEFA en Nyon el caso se sigue con atención creciente. El riesgo de un conflicto regulatorio es cada vez más real, y lo que está en juego no es solo la participación de dos equipos históricos en Europa, sino también la credibilidad del sistema que regula el fútbol continental.