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Roma recupera a Manu Koné y cruza los dedos por Dybala

Manu Koné en el amistoso VS AT. Lodigiani

Buenas noticias a medias en Trigoria. La Roma recupera a uno de sus pilares en el centro del campo, Manu Koné, mientras sigue pendiente del enigma físico de Paulo Dybala, cuyo regreso continúa envuelto en incertidumbre.

Koné, el motor que vuelve a rugir

El retorno del mediocentro francés supone un alivio notable para Gian Piero Gasperini. Con la baja confirmada de Wesley —además condicionado por sanción— el técnico necesitaba recuperar músculo y equilibrio en la medular. Y Koné no solo está disponible: ha vuelto con impacto inmediato.

En el amistoso de entrenamiento disputado en Trigoria ante el Atlético Lodigiani, el ex del Gladbach firmó un doblete que confirmó sensaciones: ritmo, presencia y llegada. En un equipo que busca certezas en una temporada irregular, el francés se ha convertido en una de las pocas piezas fiables. Gasperini lo sabe y sonríe: su Roma gana energía y consistencia con él en el once.

Dybala, talento pendiente de su rodilla

Muy distinta es la situación de Paulo Dybala. El argentino sigue librando su batalla particular con la rodilla. Aunque el cuerpo médico le ha dado el visto bueno, la decisión final recae en las sensaciones del propio jugador. Si el dolor persiste, no habrá entrenamiento… y mucho menos partido.

El técnico espera noticias día a día, consciente de que la “Joya” es diferencial cuando está en plenitud, pero también de que forzar su regreso podría comprometer el tramo decisivo de la temporada.

La enfermería se vacía lentamente

En paralelo, la Roma ve cómo algunos nombres se acercan al alta competitiva. Mario Hermoso apunta a reintegrarse hoy al grupo, mientras Ferguson, Dovbyk y El Shaarawy continúan con trabajo individualizado. La recuperación es progresiva, pero insuficiente aún para hablar de plantilla completa.

En resumen: Gasperini recupera gasolina en el centro del campo con Koné, pero sigue mirando de reojo al parte médico de Dybala. En la Roma actual, entre certezas escasas y dudas persistentes, la diferencia entre sonreír o sufrir puede depender de una rodilla.

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