Revolución…¿Ganadora?
La Roma Femminile parte de 0 en una revolución total tras un año decepcionante
El ciclo anterior ha llegado a su fin, y en Roma lo sabían bien: era el momento de una revolución, escribe Il Romanista. Así, con la pretemporada en marcha en Dimaro, la Roma Femminile ha iniciado una profunda transformación que afecta a todos los niveles del club, desde el banquillo hasta la plantilla. Un cambio valiente, quizás arriesgado, pero necesario para mantener viva la ambición de competir entre las grandes.
Nuevo liderazgo en el banquillo y la directiva
La primera gran novedad se encuentra en el área técnica. Luca Rossettini, exjugador de la Serie A y ahora técnico debutante en el fútbol femenino, ha tomado el relevo de Alessandro Spugna, quien ha emprendido una nueva etapa en el Sassuolo. El cambio no se limita al terreno de juego: en la parte directiva, también hay caras nuevas. Tras la marcha de Migliorati al área de scouting masculino, el cargo de director deportivo lo asume Simone Canovi, con pasado en la Juventus y experiencia previa junto a Ricky Massara.
Adiós a una era: se despiden varias figuras clave
La revolución también ha tocado la columna vertebral del equipo. Varias de las protagonistas de temporadas históricas han decidido cerrar su ciclo en Trigoria. Elena Linari ha puesto rumbo a Inglaterra; Valentina Giacinti, pieza clave en ataque, ha fichado por el Galatasaray; Camelia Ceasar y Cissoko se marchan al Parma; Benedetta Glionna vestirá los colores del Inter, y Moeka Minami reforzará al Brighton. Tampoco seguirán Troelsgaard, Aigbogun ni la guardameta Kresche, cuyos contratos no fueron renovados. Merolla, por su parte, jugará cedida en la Res Women de la Serie B, donde será titular.
Entre las ausencias temporales también figura Giulia Dragoni, quien ha regresado al Barcelona tras finalizar su cesión. No obstante, todo apunta a que volverá a vestir de giallorosso a finales de agosto, tras cerrarse un nuevo préstamo.
La base del nuevo proyecto
A pesar de las salidas, Roma no parte de cero. El equipo se reconstruye alrededor del talento de Manuela Giugliano, el compromiso de Giada Greggi, la ambición goleadora de Evelyne Viens y la clase de Emilie Haavi. Cuatro jugadoras que serán el eje del nuevo proyecto.
Además, los ingresos por las ventas han sido reinvertidos de inmediato en el mercado de fichajes. Las nuevas incorporaciones apuntalan todas las líneas: el arco con Baldi (llegada del Inter) y el retorno de Soggiu; la defensa con Heatley (Nordsjaelland), Van Diemen (Glasgow) y Veje (agente libre); el mediocampo con Rieke (Essen); y el ataque con Bergamaschi (ex Juventus) y Babajide, una versátil delantera inglesa capaz de actuar tanto por banda como en el centro.
A ellas se suman dos jóvenes promesas para la Primavera: Giulia Robino y Magda Pierkaska, que representan una inversión en el futuro.
Objetivo Champions… pero con paciencia
La reconstrucción es profunda y no está del todo cerrada: el club sigue buscando una delantera centro que pueda cubrir el vacío dejado por Giacinti. Por ahora, Alice Corelli es una opción válida, pero si surge una oportunidad en el mercado, la Roma no dudará en aprovecharla.
Lo que está claro es que se necesitará paciencia. El proyecto es nuevo, las piezas deben ensamblarse y la competencia sigue siendo fuerte: Juventus e Inter, que acabaron por delante en la clasificación pasada, han mantenido la base de sus plantillas y solo han hecho retoques puntuales.
El primer gran objetivo está marcado: alcanzar la Champions League. Para lograrlo, el equipo deberá superar una fase de clasificación que comienza el 27 de agosto ante las kazajas del Aktobe. Si vencen, se enfrentarán en la final del minitorneo a Sparta Praga o Nordsjaelland. Y luego, en septiembre, otro playoff. En juego, además del prestigio, hay 400.000 euros en premios.
Roma se reinventa. El camino no será fácil, pero el mensaje es claro: el futuro empieza ahora.
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