La Roma se enfrenta a un verano que podría marcar un antes y un después en su proyecto deportivo, tal y como escribe hoy Corriere Dello Sport. En medio de dudas internas y resultados irregulares, en el club empieza a tomar forma la idea de una reestructuración profunda que afectaría tanto a la plantilla como a la dirección técnica.
Uno de los puntos más delicados gira en torno a varios futbolistas importantes cuyo futuro está en el aire. Jugadores como Stephan El Shaarawy, Lorenzo Pellegrini, Paulo Dybala y Zeki Çelik podrían no continuar si el club decide no renovar sus contratos, ya sea por rendimiento, problemas físicos o exigencias económicas. La sensación es que algunos perfiles han dejado de encajar en la idea colectiva que se pretende construir.
A esta situación se suman otros casos complejos como los de Gianluca Mancini y Bryan Cristante, cuyos contratos también se acercan a su fin. La directiva deberá decidir si apuesta por su continuidad, asumiendo ciertos riesgos, o si opta por una venta estratégica antes de que pierdan valor en el mercado.
Sin embargo, el escenario más exigente está en el plano económico. Para equilibrar cuentas y generar plusvalías antes del cierre fiscal, la Roma podría verse obligada a desprenderse de varios jugadores con mercado. Nombres como Mile Svilar, Evan Ndicka, Manu Koné, Niccolò Pisilli o Wesley França aparecen como activos valiosos que podrían salir para sanear las cuentas.
El rendimiento del equipo también ha estado bajo la lupa. De una inversión superior a los 120 millones de euros en fichajes recientes, apenas un par de incorporaciones han logrado consolidarse como titulares habituales, entre ellos Wesley y Donyell Malen. Otros, como Filippo Ghilardi, han aportado soluciones puntuales, mientras que jóvenes como Luigi Vaz y Mateusz Ziolkowski siguen en fase de crecimiento.
A todo esto se suma una larga lista de lesiones que ha condicionado la temporada y ha abierto interrogantes sobre la gestión médica del club. La falta de rotaciones y el desgaste físico han pasado factura a varios jugadores clave, limitando las opciones del entrenador y afectando directamente al rendimiento en la clasificación.
En este contexto, surge una pregunta inevitable: si la Roma decide emprender una revolución deportiva de gran magnitud, ¿quién liderará ese proceso? La claridad en la estructura del club y en la toma de decisiones será fundamental para evitar repetir errores recientes.

