Dovbyk entrenando con la Roma
Dovbyk, Roma

Ranieri estudia el once a desplegar en San Mamés; duda Dovbyk-Shomurodov, Cristante suma posibilidades para acompañar a Paredes en medio

En vísperas del Athletic-Roma, Ranieri estudia sus movimientos para repetir la actuación de la ida, donde logró contener, pese a encajar un gol, al equipo de Valverde, escribe Stefano Carina en Il Messaggero. En el 2-1 en el Olímpico no faltaron las sorpresas – Celik brazo a brazo tapando a Nico Williams, Pisilli y Baldanzi en el once inicial y Rensch en la derecha – por lo que es razonable esperar otra “ranierata”.

No faltan dudas en torno al once de mañana. En defensa, Celik arrastra una lesión y, no será de la partida: posible titularidad para Hummels, cuyas características podrían ser las adecuadas para marcar al delantero vasco Sannadi. En cuanto al centro del campo, sin embargo, hay que tener cuidado con Cristante, el italiano esta ascenso después de un período complicado: tiene experiencia en este tipo de partidos y podría ser preferido a la frescura de Pisilli.

En ataque, Dybala tiene seguro su lugar; Su acompañante, sin embargo, aún está por definir. Shomurodov, que marcó el gol del 2-1 en la ida, no jugó su mejor partido contra el Empoli; Dovbyk, por su parte, habiendo entrado como suplente, ofreció ideas interesantes que podrían darle la titularidad en San Mamés.


En Bilbao se repite desde hace días que la remontada es posible, escribe Alessio D’Urso en La Gazzetta dello Sport. En Roma el mantra es el mismo, aunque son conscientes de la ventaja de un gol tras la ida. Una cosa es segura: Claudio Ranieri contará con todos los hombres experimentados que tiene a su disposición, como Artem Dovbyk: el ucraniano, tras el título de “Pichichi” el año pasado, está asustando a los españoles.

Inevitablemente todo girará en torno a Paulo Dybala quien quiera vivir otra velada como protagonista. La Joya buscará su gol número 200 y su primer gol como visitante en Europa. Dovbyk, por su parte, vuelve a España por primera vez, aunque el Athletic es uno de los pocos equipos contra los que no marcó el año pasado. Leandro Paredes, que acaba de renovar su contrato, también estará en la batalla de San Mamés, al igual que Angeliño, Mancini y Saelemaekers.

Para el propio Ranieri será un partido difícil con Ernesto Valverde: después de haber desterrado el problema de los fichajes visitantes en la Serie A, la Roma tendrá que hacer lo mismo en Europa (el último éxito fue el 0-1 del año pasado en San Siro contra el Milán). Todo está en juego mañana, desde el pasado hasta el presente con vistas a los cuartos de final.


El regreso del último Pichichi, un Dybala totalmente recuperado y Paredes recién salido de su renovación. La Roma, escribe Francesco Balzani en el diario Leggo, mostrará mañana su músculo en el partido de vuelta de los octavos de final de la Europa League contra el Athletic y alineará a todos los titulares a disposición de Ranieri.

La presencia de ‘La Joya’ es un hecho, ya que descansó en Empoli para estar al 100% para el desafío más duro. Se espera que a él se una Dovbyk, quien jugará en España por primera vez desde que dejó La Liga. El año pasado, el ucraniano ganó el título de máximo goleador, superando a jugadores como Lewandowski y Vinicius. En Italia, sin embargo, la consistencia no ha sido su punto fuerte, hasta el punto de que no marca en Europa desde el 24 de octubre (contra el Dinamo de Kiev). Para ahuyentar las críticas se necesita una red pesada, ¿y qué mejor ocasión? El aire de España podría ayudarlo. Un ambiente que también conoce bien el gallego Angeliño, que siente especialmente el derby de las provincias autonómicas ante los vascos. Saelemaekers estará por la derecha mientras Rensch calentará en lugar de Celik. Paredes manda en el mediocampo. Ranieri tendrá que pensar sobre todo en afrontar la ola del equipo de Valverde.

No encajar ningún gol le bastaría para pasar a la siguiente ronda, pero en Bilbao el técnico sabe que no sólo tendrá que defender. En un infierno llamado San Mamés con la afición del Athletic tomándose un “descanso” vespertino de la huelga de afición para intentar empujar la remontada de Nico Williams y sus compañeros de cara a la final que se disputará en este mismo estadio. Además de la ventaja de la ida, la Roma también se llevará un pequeño amuleto: el árbitro será Turpin, el mismo de la histórica remontada ante el Barça en 2018 cuando Valverde estaba en el banquillo de los culés.