
Hasta hace pocos días el ‘caso Pellegrini’ pintaba muy mal: en su último año de contrato, con un sueldo elevadísimo (6 M€ anuales); instalado en la mediocridad, por lo que se refiere a sus actuaciones en las últimas temporadas y criticado duramente por parte de la hinchada romanista… Las palabras poco esperanzadoras de Gasperini en la sala de prensa antes de iniciar el presente curso, solo parecían una señal más de que el adiós del centrocampista romano era inevitable. Y es que en el ambiente se respiraba una sola premisa: si Massara no conseguía venderlo antes del cierre del mercado, el excapitán afrontaría, con total seguridad, sus últimos meses con la camiseta giallorossa.
Pero el destino es caprichoso y en Roma se han sumado todos los factores para que el ‘7’ pueda aprovechar una segunda oportunidad que nadie se esperaba que pudiera tener. La no-llegada de Sancho, las recientes lesiones de jugadores como Bailey o Dybala… y la poca confianza del míster en jugadores como Baldanzi (al que el club puso en la rampa de salida rumbo a Verona sin éxito) han dejado muchas dudas en la parcela ofensiva del conjunto romano. Así pues, con este panorama, Gasp no ha tenido más remedio que poner a Pellegrini. Al fin y al cabo sigue siendo un jugador de la plantilla de la Roma, por lo tanto, que juegue entra dentro de la normalidad. Pero lo que nos ha sorprendido a todos es el cambio de guión que ha causado su reincorporación al equipo. Primero, su gol decisivo contra la Lazio, adjudicándose el MVP del derby y reconciliándose con gran parte de la afición en el Olímpico. Después, su actuación estelar, reapareciendo en el ‘match’ de Europa League ante el Niza, sustituyendo a El Shaarawy en la segunda mitad y revolucionando el partido por completo con una asistencia para enmarcar. Todo esto, en menos de 5 días de distancia. Y es que en el fútbol todo puede cambiar en cuestión de horas.
La semana pasada Pellegrini no entraba en el proyecto, era un futbolista ‘acabado’ y tenía todas las papeletas para irse. Hoy, los focos vuelven a estar puestos sobre él: la situación ha cambiado 180°. Pues Lorenzo ha vuelto con más ganas que nunca de demostrar lo que vale, y eso, no le pondrá fáciles las cosas ni a Gasperini, ni a los Friedkin a la hora de decidir qué hacer con él a partir de enero. Y es que parece que buena parte de los ‘tifosi’ han vuelto a creer en su hijo pródigo. Su declaración de amor al final del derby capitolino, no solo ha servido para reconquistarlos, sino que podría ser un indicador más de que ‘Lollo’ va a dejarse la piel para quedarse y recuperar el brazalete de capitán de su Roma.
