Paulo Dybala, entre destellos de genialidad y las largas ausencias

El argentino no encuentra su estado de forma tras la lesión sufrida a finales de la pasada temporada

Desde su llegada en el verano de 2022, Paulo Dybala se convirtió en la gran esperanza ofensiva de la Roma. Su calidad técnica, su capacidad para inventar jugadas imposibles y su instinto goleador hicieron que lo recibieran como a un ídolo. Sin embargo, la carrera del cordobés en la capital italiana ha estado marcada por un factor que no ha dado tregua: las lesiones.

A lo largo de tres temporadas, el argentino ha alternado destellos de genialidad con largas ausencias que han condicionado tanto su rendimiento personal como las aspiraciones colectivas del equipo.

Un historial repetido

La primera gran alerta llegó en octubre de 2022, apenas unos meses después de su desembarco. Dybala se lesionó el muslo en un partido frente al Lecce, lo que lo dejó fuera durante varias semanas y puso en duda su presencia en el Mundial de Catar.

En octubre de 2023, una nueva preocupación: un esguince en el ligamento colateral de la rodilla izquierda, sufrido en un duelo ante el Cagliari. Aunque se descartaron daños mayores, la recuperación lo apartó de la cancha cerca de un mes.

El diciembre de 2023 también trajo malas noticias. Ante la Fiorentina, el argentino apenas pudo disputar 22 minutos antes de salir con molestias en la parte posterior del muslo. Otra vez, varias semanas de baja y la sensación de que su físico no le permitía mantener continuidad.

El inicio de 2024 tampoco fue benévolo. En el clásico contra Lazio, Dybala se retiró al descanso por una sobrecarga en el flexor de la pierna izquierda. Aunque no pasó a mayores, volvió a quedar claro que su fragilidad física seguía siendo una constante.

El golpe más duro

El episodio más grave se produjo en marzo de 2025, en un partido contra el Cagliari. Dybala ingresó como suplente, pero apenas once minutos después sintió un dolor agudo en la pierna izquierda. Los estudios revelaron una lesión en el tendón semitendinoso que obligó a pasar por el quirófano.

El parte médico fue contundente: al menos tres meses de baja. En otras palabras, temporada terminada. La Roma, que luchaba por objetivos importantes, perdió a su jugador más creativo en el momento decisivo. Ahora Paulo sufre una lesión leve en su muslo izquierdo, que le mantendrá otras dos semanas fuera del verde.

Un patrón que preocupa

Más allá de la gravedad de cada episodio, el patrón es evidente: lesiones musculares y tendinosas recurrentes, siempre en la misma zona —muslos, flexores, isquiotibiales—, que han impedido que Dybala encadene meses completos de competición.

La consecuencia directa es doble. Por un lado, el jugador no logra alcanzar su mejor estado físico ni mantener regularidad. Por el otro, la Roma pierde a su líder ofensivo en instancias decisivas, lo que reduce sus posibilidades de competir en igualdad de condiciones frente a los grandes rivales de la Serie A y Europa.