Møller Wolfe es uno de los perfiles que mas gustan para el costado
El mercado entra en su fase decisiva y en Trigoria nadie se permite bajar el ritmo. A falta de diez días para el cierre, la Roma sigue siendo uno de los clubes más activos, con Frederic Massara trabajando en varios frentes para darle a Gian Piero Gasperini las piezas que considera clave, especialmente en el costado izquierdo del campo.
La prioridad es clara: reforzar una banda que el técnico considera estratégica en su idea de juego. Se busca un carrilero de recorrido completo y un extremo capaz de aportar desequilibrio. Mientras los grandes objetivos siguen en estudio, el director deportivo ha optado por mover ficha con rapidez en una operación que combina presente y futuro.
El intercambio con el Genoa, mediado por Beppe Riso, se cerró en tiempo récord. Baldanzi, cuya salida se había enfriado por las carencias ofensivas de la Roma, empujó personalmente para desbloquear el traspaso. El talento formado en el Empoli aterriza en Liguria en calidad de cedido, con una opción de compra fijada en 10 millones de euros. Un movimiento que libera espacio y recursos para nuevas incorporaciones.
En sentido contrario llega Venturino, extremo derecho nacido en 2006, un perfil joven, versátil y aún por moldear. Puede actuar en ambas bandas y representa una apuesta clara por el crecimiento a medio plazo. Su llegada no cierra la puerta a más fichajes en esa posición, pero sí confirma la voluntad del club de rejuvenecer la plantilla sin renunciar a competir.
En paralelo, Massara explora la vía de la experiencia. El nombre de Yannick Ferreira Carrasco aparece como una oportunidad de alto nivel. Gasperini valora su calidad, su lectura del juego y su capacidad para marcar diferencias desde fuera. El problema no es deportivo, sino económico: los 13 millones de salario que percibe en Arabia hacen del belga una operación compleja, viable solo mediante una cesión y con importantes ajustes financieros.
Las alternativas no faltan. Según añade Lorenzo Pes, de il Tempo, Sauer sigue en la lista, mientras que en defensa se buscan soluciones tras el decepcionante paso de Tsimikas. El regreso del griego desde el Liverpool aún no está cerrado y obliga a la Roma a mirar hacia otros perfiles. Uno de ellos es Møller Wolfe, lateral noruego del Wolverhampton, cuyo precio rondaría los 12 millones. Una fórmula creativa podría evitar problemas con la UEFA y hacer viable la operación.
Más complicado se presenta el dossier Fortini. La Fiorentina se mantiene firme en su valoración de 15 millones, una cifra que la Roma no está dispuesta a alcanzar por ahora. El desacuerdo podría aplazar cualquier avance hasta el próximo verano.


