Matías Soulé es visto en Trigoria como el relevo natural de Dybala; ante la lesión de ‘La Joya’ se espera que el ex Frosinone guíe el ataque giallorossi

Ahora es el turno de Matías Soulé. Tras la lesión de Dybala, que le obligará a estar de baja al menos un mes, la Roma se aferra al ex talento del Frosinone. De un argentino a otro. Una (desafortunada) coincidencia que otorgará a Soulé el cetro de jugador más talentoso a disposición de Ranieri. Y además camiseta titular en los próximos tres partidos: Lecce, Lazio y Juventus. Él es el designado para reemplazar a ‘Joya’ cuenta Marco Juric este miércoles en el diario La Reppublica. Tendrá que llevar sobre sus hombros el ataque giallorossi. Un traspaso de testigo casi natural para un chico que ve en Dybala “un hermano mayor y un guía no sólo en el fútbol sino también en la vida”.

La lesión del talento de Laguna Larga no ha hecho más que reflotar un proceso que ya se venía gestando en Trigoria el pasado verano. Sale el argentino de 31 años y entra el joven de 21. Treinta millones de euros pagados a la Juventus para fichar al “nuevo Dybala” y adiós a Paulo y a su contrato de casi 9 millones de euros al año. El “no” de Paulo a Arabia Saudí y las muestras de cariño de la afición romanista obligaron a los directivos a rediseñar los planes industriales del club. Dybala ha vuelto a ser el faro más brillante del equipo y la llegada de Ranieri ha confirmado cada vez más su papel de “líder técnico y carismático”. En el medio también la renovación de contrato hasta 2026. La continuidad de lo creado bajo la gestión de Mourinho que relegó a Soulé al papel de talento incomprendido (primero) y más recientemente de reserva de lujo.

Porque con el paso de los meses la joven de 21 años ha crecido. Un proceso que se dio gracias a las enseñanzas de Ranieri, el padre futbolístico del nuevo Matías. “Toca el balón demasiadas veces, cuando lo tiene en los pies siempre espero que pase algo”, le había regañado Sir Claudio. Soulé se puso en marcha. Meses de trabajo (y bancos) que le hicieron madurar y luego florecer en una noche de febrero. La joya de tiro libre del Parma destapó el talento del argentino. Una asistencia contra el Monza, el gol de la victoria contra el Empoli y ahora la gran oportunidad. El próximo mes habrá un verdadero examen final. Tomando las riendas de la Roma y demostrándole a su ídolo que era un digno heredero: «De joven, lo veía como un monstruo sagrado, un jugador al que no podía acercarme. Luego empezamos a conocernos, nos entendimos bien y forjamos una buena relación en la Juventus. Ahora juego con él. Mi sueño se ha hecho realidad».