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Mancini listo para un nuevo Derby de Roma; Gasperini confía en su experiencia

Gianluca Mancini, después del Derby de Roma, tras anotar el gol de la victoria

Gianluca Mancini, después del Derby de Roma, tras anotar el gol de la victoria

Mancini y el Derby de Roma

Un gol bajo la Curva Sud, numerosos duelos y esa firma controvertida. La relación de Gianluca Mancini con el Derby de Roma es apasionada, intensa, una batalla constante por defender una sola camiseta, la de los Giallorossi. El central toscano nunca se ha contenido, tras haber tenido su primera oportunidad en la Serie A, y no lo hará el domingo, cuando tenga que acompañar al técnico en el derby.

Como reporta Lorenzo Pes en Il Tempo, lo hará como líder, un estatus que se ha ganado en las últimas temporadas y que confirma incluso ahora. Ha tenido alegrías y tristezas en los derbis. Desde aquella primera vez hace seis años, hasta su debut como titular con la Roma, pasando por valiosos enfrentamientos con Immobile y Zaccagni, hasta aquel gol liberador con el Sud. De Rossi estaba en el banquillo y la Roma no había ganado el derby en dos años, pero gracias a ese cabezazo, tras mantenerse en el banquillo a pesar de una lesión, la afición giallorossi volvió a celebrar. Y él era la estrella indiscutible, ondeando una bandera que desató la polémica. Un ratón sobre fondo blanco y azul que llevaba tiempo destacando en las gradas y que no tuvo buena acogida.

Historial de Mancini en el Derby

Su balance en derbis ligueros es perfectamente equilibrado, con cuatro victorias, cuatro empates y otras tantas derrotas, pero la derrota en los cuartos de final de la Coppa Italia en enero de 2024 pesa mucho en el estado de forma del defensa. En cuarenta y ocho horas, salvo sorpresas, volverá a estar ahí, en el centro de la defensa y quizá incluso luciendo el brazalete de capitán (ha jugado tres partidos con él, pero no ha ganado), buscando alegrar a su afición y coronar el debut de Gasperini con una victoria.

Posibles duelos y alineaciones

Enfrente, lo más probable es que esté Casetllanos, como hizo en el partido de abril cuando Mancini, gracias a la intuición de Ranieri, ya había cambiado de posición y comenzó a jugar (muy bien) como pivote central de la defensa de tres hombres. El argentino es un hueso duro de roer, técnicamente habilidoso y con el tipo de astucia que puede marcar la diferencia en los derbis. Gran parte de la amenaza ofensiva de la Lazio proviene de él; solo mire los primeros tres goles contra el Verona para darse cuenta.

Por lo tanto, el defensa tendrá la tarea de hacerle la vida más difícil al delantero centro biancocelesti, liderando la línea de N’Dicka y Hermoso o Celik, dado que el español ha sufrido una pequeña distensión muscular y es duda para el partido del domingo. El espíritu guerrero que lo acompaña cada vez que pisa el campo es aún más fuerte durante los derbis, en duelos donde ha alternado errores flagrantes con jugadas emocionantes. Por eso Mancini sigue siendo un jugador más, sobre todo en partidos cruciales como el que disputaron contra sus rivales de la ciudad. Gasperini lo sabe, la afición lo sabe, pero, sobre todo, él lo sabe.

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