Malen brilla, pero la Roma necesita más que una estrella

La llegada de Donyell Malen en el mercado de invierno ha dejado claro que la Roma acertó con una de sus apuestas. El delantero neerlandés ha tenido un impacto inmediato: seis goles en sus primeros ocho partidos y una presencia ofensiva que ha revitalizado al equipo. Su rendimiento no deja lugar a dudas; Malen ha sido el gran fichaje del invierno y, hasta ahora, el único que realmente ha marcado diferencias.

Sin embargo, el problema para el club romanista es precisamente ese: fue el gran fichaje… pero también el único que ha respondido. Junto a él llegaron Robinio Vaz, Bryan Zaragoza y Lorenzo Venturino, pero entre los tres apenas han acumulado 381 minutos sobre el campo. Para ponerlo en perspectiva, Malen por sí solo ya suma 661 minutos, prácticamente el doble.

El caso más enigmático es el de Robinio Vaz. El joven atacante, fichado por 25 millones de euros, sigue siendo una incógnita. Todavía no ha tenido la oportunidad de demostrar plenamente su talento. Su juventud juega a su favor —es de la generación 2007—, pero la Roma necesitaba refuerzos listos para competir desde el primer día, algo que sí ha conseguido Malen. En el último partido en Génova apenas tuvo seis minutos, incluso en un contexto de emergencia ofensiva.

Tampoco ha tenido demasiada continuidad Bryan Zaragoza. El extremo español dejó algunos destellos interesantes frente al Napoli, dando señales de que podría aportar desequilibrio en ataque. Sin embargo, en los dos partidos más recientes prácticamente desapareció de la rotación. Jugó la final contra la Juventus, pero contra el Genoa ni siquiera saltó al campo. Con pocas alternativas ofensivas en la plantilla, Zaragoza espera tener otra oportunidad, quizá en el próximo encuentro frente al Bolonia.

Por su parte, Lorenzo Venturino representa más una apuesta de futuro que una solución inmediata. El joven jugador disputó 45 minutos en el estadio Luigi Ferraris, pero su actuación pasó casi desapercibida. Tal vez le pesó la emoción del momento o el hecho de jugar en una posición poco habitual, por la banda izquierda en lugar de la derecha. De momento, su rendimiento deja más preguntas que respuestas.