Con sus cartas bien guardadas, Ranieri y Gasperini sopesan su futuro en la Roma. Como dos jugadores de póker en una mesa, buscan estrategias y movimientos sorpresa para ganarse la confianza definitiva de los Friedkin, quienes, mientras tanto, se muestran indecisos. Gasperini ha recibido todo el apoyo, y no es casualidad que hoy esté presente en la rueda de prensa para presentar el partido Roma vs. Atalanta. Al mismo tiempo, han demostrado el mismo nivel de apoyo de siempre a Sir Claudio, quien se ha mostrado más silencioso y menos presente en Trigoria en los últimos días, escribe Lorenzo Pes en Il Tempo.
Para evitar decisiones drásticas, los Friedkin enviaron el miércoles a su hombre de confianza, Ed Shipley, a Trigoria. El viejo amigo del presidente, que lleva mucho tiempo a cargo de los asuntos delicados de la Roma, tiene la misión de intentar prolongar la tregua entre el entrenador y su asesor principal el mayor tiempo posible. En las últimas horas, Shipley se ha reunido con las partes implicadas, recabando de primera mano los sentimientos y emociones de Gasperini y Ranieri, ahora definitivamente distanciados en casa tras un conflicto que ha trascendido incluso el ámbito personal.
Las tensiones con el cuerpo médico habían ido en aumento desde la semana pasada, pero en las últimas horas han alcanzado niveles desmesurados en el centro de entrenamiento, reflejando una división interna muy alejada del equilibrio que debería reinar en el equipo. El tema central sigue siendo el mismo: la recuperación de los jugadores lesionados, y especialmente la de Wesley.

