Será la temporada de la verdad. Lorenzo Pellegrini se lo juega todo en diez meses: su permanencia en la Roma, su futuro en un club de élite y la selección nacional, cuenta este viernes Gianluca Lengua en Il Messaggero. Y su último año de contrato con un salario estelar, de esos que en Trigoria solo dedican a los mejores jugadores (en el Giallorossi, solo Dybala gana más).
Pero Lorenzo no ha sido un gran campeón durante los últimos tiempos: lesiones, problemas y algunas vicisitudes privadas han minado su serenidad y rendimiento en el campo. Lorenzo está lesionado; fue operado a mediados de mayo en Finlandia del tendón del recto femoral del muslo derecho y cuando comience la concentración estará en plena rehabilitación. Pero el objetivo es estar disponible para finales de agosto, cuando comience la temporada. Gasp intentará revitalizarlo con entrenamientos y, si la fórmula funciona, ya sabe dónde colocarlo en el campo.
Será centrocampista ofensivo junto a uno entre Dybala y Soulé. Matías demostró al final de la temporada pasada que puede ser titular en la nueva Roma; Dybala, si está en forma, lo es sin duda. Lorenzo tiene libertad para buscar goles y generar jugadas, aprovechando al máximo sus cualidades técnicas. Empezará desde cero, como todos los demás; su puesto no estará asegurado por la antigüedad ni por su importancia en el vestuario. Ranieri ya lo ha dejado claro en los últimos meses y el nuevo entrenador seguirá la tendencia marcada.

