Leon Bailey podría regresar a los entrenamientos grupales la próxima semana; el jamaicano apunta al partido ante Cremonese
Las palomitas de maíz (citando a su agente) pueden esperar. Por ahora, solo queda aferrarse a la irónica ocurrencia de Gasperini tras el Milan-Roma (2 de noviembre): “¿Cuánto falta para que Bailey alcance su máximo nivel? Realmente espero que poco“. Sí, porque el jamaicano, la ‘estrella’ del mercado de fichajes veraniego de la Roma, prácticamente no ha aparecido.
Tímido, con poca inclinación a jugar, regatear, esprintar o disparar, características que siempre definen su estilo de juego. Para decirlo sin rodeos, como solo los números pueden: 144 minutos jugados, 0 goles, 0 asistencias, 1 regate exitoso. Valga decir —escribe Stefano Carina en ‘Il Messaggero‘— que las dudas sobre el fichaje veraniego del club han aumentado, alejando inevitablemente la opción de una rescisión de 22,5 millones de euros. Es cierto que aún quedan seis meses de temporada, pero Bailey necesita darse prisa. Además, su rendimiento y las lesiones le han impedido ser convocado a la selección nacional, que está lista para competir —27 años después del Mundial del 98— por la clasificación para el próximo torneo en Estados Unidos.
En el partido de vuelta en Cremona tras el parón internacional, Bailey buscará regresar al campo. El ataque giallorossi está diezmado, y Gasp cuenta con su regreso. Porque Bailey (que entrenó en solitario ayer y se espera que se reincorpore al grupo a principios de la próxima semana) no puede ser el mismo de siempre.


