La Roma vuelve a ser la Roma: El equipo no estaba en esta situación desde la 2016/17
Roma vuelve a mirar hacia arriba. No es una ilusión pasajera ni un espejismo de invierno: el cambio tiene nombre y apellido, y en la capital italiana ya lo llaman el “efecto Gasp”. El técnico ha sacudido la estructura de un equipo que parecía resignado a la medianía y lo ha devuelto a la zona noble de la clasificación, incluso en medio de una auténtica plaga de lesiones que ha diezmado su delantera.
Con la jornada 26 disputada, los giallorossi han dado un golpe sobre la mesa: han dejado atrás a la Juventus, ahora a cuatro puntos, y han alcanzado al Napoli en el tercer puesto. La Champions League, que durante años se percibía como una meta distante, vuelve a ser un objetivo tangible. Pero en Trigoria nadie quiere hablar todavía de certezas: la altura puede marear a quien no está acostumbrado.
Porque la Roma llevaba demasiado tiempo sin habitar estas alturas a estas alturas del campeonato. La temporada pasada transitaba novena; hace dos cursos, sexta. Para encontrar un precedente similar hay que retroceder casi una década, hasta la 2016/17, la última de Francesco Totti, cuando el equipo era segundo a estas mismas alturas. Una eternidad en términos futbolísticos.
Los 50 puntos sumados ahora también se registraron en la campaña 2020/21, aunque entonces solo bastaban para ser cuartos. Hoy, en cambio, sostienen una candidatura más sólida. El equipo ha recuperado identidad, intensidad y una competitividad que parecía extraviada.
El calendario, sin embargo, no concede tregua. Dentro de una semana, el Olímpico acogerá un duelo directo precisamente contra la Juventus. El estadio volverá a llenarse hasta la bandera, señal inequívoca de que la ciudad ha recuperado la fe. La Roma vuelve a sentirse grande; ahora debe demostrar que también sabe sostenerse en lo alto.


