Son patrocinador principal, el equipo capitalino ha bajado considerablemente su cifra de ingresos
Desde la era de James Pallotta hasta la actual gestión de la familia Friedkin, en Trigoria hay una certeza que se repite como un mantra: para llevar a la Roma a un nivel competitivo internacional, el primer paso es aumentar los ingresos. Sin embargo, lograrlo sigue siendo una tarea cuesta arriba.
Con una facturación anual de alrededor de 250 millones de euros, el club giallorosso se encuentra muy lejos de los gigantes europeos que superan los mil millones de ingresos, como Real Madrid, Manchester City o PSG, tal y como escribe hoy ForzaRoma Esa diferencia marca, temporada tras temporada, el límite real de las ambiciones deportivas del conjunto capitalino.
Un nuevo rumbo comercial
El presidente Dan Friedkin parece decidido a intervenir directamente en el área comercial. Tras la finalización del acuerdo con Riyadh Season, el balance ha mostrado una caída significativa: si en la pasada temporada los ingresos por patrocinadores alcanzaron los 39 millones de euros, hoy la cifra ronda los 25 millones.
Para revertir esta tendencia, la Roma ha nombrado a Michael Gandler como nuevo responsable del sector comercial. Gandler, con experiencia previa en el Inter y en el fútbol estadounidense, llega con un presupuesto propio para reconstruir un departamento que prácticamente quedó vacío entre renuncias y despidos.
El obstáculo del patrocinio principal
El gran desafío ahora pasa por encontrar un nuevo patrocinador principal. Con la camiseta del centenario del club en el horizonte, la Roma aspira a un acuerdo superior a los 20 millones de euros anuales, pero esa cifra parece, de momento, fuera del alcance de las empresas contactadas.
Se intentó un acercamiento con Turkish Airlines, pero la aerolínea turca declinó la propuesta. También se buscó reabrir el diálogo con Riyadh Season, sin éxito. Una situación similar enfrenta el club con el patrocinio de manga, donde se piden más de cinco millones, una cifra que tampoco ha encontrado interesados.
Plan B: marcas del propio grupo Friedkin
Ante la falta de acuerdos concretos, Friedkin baraja una alternativa interna: colocar en la camiseta una de las marcas de su propio conglomerado empresarial. Entre las opciones se mencionan 101 Studios, su productora cinematográfica, o Rubicon Technologies, empresa vinculada al sector tecnológico.
La medida permitiría mantener la visibilidad de la camiseta y asegurar ingresos inmediatos, aunque lejos de la cifra deseada. Mientras tanto, la Roma continúa buscando un socio comercial capaz de acompañarla en una etapa clave de su historia, en la que el crecimiento económico será tan decisivo como el rendimiento sobre el campo.

