La etapa de Leon Bailey en la Roma ha llegado a su fin sin dejar huella. O quizá nunca llegó a comenzar del todo. El extremo jamaicano regresó al Aston Villa tras solo cinco meses de cesión, marcados por las lesiones y una participación prácticamente inexistente.
Bailey se perdió cerca de la mitad de los partidos de la temporada por problemas físicos y apenas fue titular en dos encuentros, en los que únicamente logró aportar una asistencia. Un balance muy pobre que ha llevado a ambas partes a dar por cerrada una experiencia claramente fallida.
Desde el punto de vista económico, la salida también supone un alivio para el club capitalino. La Roma se ahorra aproximadamente 1,75 millones de euros del salario anual del jugador —que asciende a 3,5 millones— además de algo más de un millón correspondiente al préstamo oneroso.
Con este capítulo cerrado, Gian Piero Gasperini espera ahora una nueva incorporación ofensiva. El técnico considera prioritario sumar un extremo que complete un ataque que ya ha sido reforzado con las llegadas de Vaz y Malen. El mercado sigue abierto y en Trigoria confían en encontrar el perfil adecuado para dar un salto de calidad al frente ofensivo.

