La Roma aprovecha el parón internacional no solo para recuperar energía de cara al tramo final de la temporada, sino también para empezar a diseñar su futuro. En los despachos ya se trabaja intensamente en la planificación del próximo curso, donde el mercado de verano será clave.
Una revolución en la plantilla
El 30 de junio marcará un antes y un después en el equipo. Varios jugadores importantes como Zeki Çelik, Stephan El Shaarawy, Lorenzo Pellegrini y Paulo Dybala terminan contrato, y todo indica que no continuarán en el club. Se trata de salidas relevantes que obligarán a una reconstrucción tanto en el liderazgo como en la calidad del equipo.
A estas bajas se suman futbolistas que regresarán a sus clubes tras sus cesiones, como Kostas Tsimikas y Evan Ferguson. También Bryan Zaragoza volverá a su equipo de origen, cerrando así una etapa breve en la capital italiana.
Cesiones que pueden dejar dinero
En medio de este proceso, la Roma espera obtener ingresos gracias a varios jugadores cedidos. Dos nombres destacan especialmente: Anass Salah-Eddine y Eldor Shomurodov.
El lateral neerlandés está firmando una gran temporada y su actual club valora pagar la cantidad acordada para quedarse con él. Por su parte, Shomurodov está brillando en Turquía, y su compra podría hacerse efectiva si se cumplen ciertas condiciones deportivas.
Operaciones abiertas
Otros casos siguen en el aire. Tommaso Baldanzi, cedido, tiene una opción de compra elevada que dependerá de su rendimiento en este final de temporada. También hay incertidumbre con jóvenes como Riccardo Pagano o Sangaré, cuyos futuros aún no están definidos.
Más complicada es la situación de Marash Kumbulla, que no ha logrado consolidarse en su actual equipo, lo que dificulta una posible venta.

