La temporada de la Roma atraviesa un momento gris que recuerda a etapas poco brillantes de su pasado reciente, escribe hoy ForzaRoma. Actualmente, el equipo ocupa la sexta posición en la clasificación, ha quedado eliminado en octavos de final de la Europa League y dijo adiós a la Coppa Italia tras disputar un solo partido. Un panorama así, a estas alturas del curso, obliga a mirar atrás para encontrar precedentes similares.
Hay que remontarse a la campaña 2020-2021 para hallar una situación comparable. Aquel fue el último año de Paulo Fonseca en el banquillo, marcado además por el contexto de la pandemia y los estadios vacíos. Tras un empate frente al Sassuolo, la Roma se encontraba séptima en la tabla, antes de caer en octavos de Europa ante el Sevilla y quedar también eliminada prematuramente en la copa nacional tras el recordado tropiezo frente al Spezia.
La pasada temporada ofrecía un contexto parecido en cuanto a irregularidad, pero con algunos matices que suavizaban la comparación. El equipo había protagonizado una notable reacción bajo la dirección de Ranieri y, al menos, había alcanzado los cuartos de final de la Coppa Italia, lo que mantenía vivas ciertas expectativas.
Si ampliamos el foco a los últimos años, ni siquiera en los ciclos más recientes se había vivido una situación tan apagada en Europa: con Mourinho, la Roma siempre logró mantenerse competitiva en competiciones continentales, y lo mismo ocurrió durante el breve periodo de De Rossi como técnico interino.
Otro dato preocupante es el número de derrotas acumuladas: 14 en lo que va de temporada. Para encontrar una cifra tan alta hay que retroceder hasta 2012, un año marcado por la inestabilidad en el banquillo, donde se alternaron Zeman y Andreazzoli. Un precedente que subraya la delicada situación actual del conjunto romano.

