La Roma de Gasperini: Un equipo en busca del piloto automático
Es casi una ley no escrita del fútbol italiano: los equipos de Gian Piero Gasperini tardan en arrancar, pero cuando lo hacen, despegan con una fuerza que cambia el rumbo de las temporadas. No es casualidad ni magia; es el efecto de un método exigente, construido sobre automatismos, movimientos repetidos hasta el cansancio y una empatía particular entre un entrenador “incómodo” —como él mismo ha sido definido— y sus jugadores. Una vez que ese engranaje encaja, los equipos de Gasp vuelan. Y si la historia reciente sirve de guía, este período del año, justo después del parón de selecciones de noviembre, suele ser el punto de inflexión.
El patrón que se repite cada temporada
En varias campañas anteriores, los equipos de Gasperini han encontrado su mejor versión justo en este tramo. El año pasado, por ejemplo, el Atalanta regresó del parón con cinco victorias consecutivas: Parma (3-1), Roma (2-0), Milan (2-1), Cagliari (1-0) y Empoli (3-2). Un recorrido perfecto hasta Navidad, sostén del impulso que los mantuvo en la parte alta.
La excepción fue la temporada previa, la única de las últimas seis en la que el arranque post-noviembre no fue tan contundente: tres victorias alternadas con tres derrotas. Pero incluso entonces, la tendencia general mostraba un ascenso en rendimiento.
Una Roma que aspira a más
Por eso en la capital se respira optimismo. La Roma confía en que el efecto Gasperini se repita también ahora, en un momento clave de la temporada. El propio técnico lo ha dicho sin rodeos: «Es justo soñar, incluso con el Scudetto. Pero el campeonato aún es largo». Palabras que, lejos de ser un freno, funcionan como combustible para una afición que quiere creer.
El calendario, eso sí, plantea desafíos interesantes.
El camino tras la reanudación
El primer paso parece favorable: una visita al Cremonese el 23 de noviembre. El equipo lombardo ha comenzado bien, pero no es un rival inaccesible, y la Roma ha demostrado una solidez notable fuera de casa, con seis victorias en siete partidos entre Serie A y Europa League.
Después llega el Nápoles, un gigante actualmente herido, condicionado por problemas internos, lesiones y un ambiente más tenso de lo habitual. Luego esperan Cagliari, Como en el Olímpico y finalmente la Juventus de Spalletti en Turín. Un tramo exigente, no cabe duda, pero también una oportunidad para consolidar ambiciones.
Un período para soñar
Si algo ha enseñado el Gasperini de los últimos años es que sus equipos encuentran velocidad de crucero cuando el resto comienza a bajar revoluciones. Para la Roma, este podría ser el momento de dar forma real a las aspiraciones que durante meses han flotado en el ambiente.


