El empate 1-1 frente al Milan no fue un resultado más para la Roma. El conjunto giallorosso puso fin a una racha poco común en la Serie A: llevaba meses sin firmar tablas. Para encontrar el último empate liguero había que remontarse al 13 de abril de 2025, cuando igualó en el siempre tenso derbi capitalino ante la Lazio. Desde entonces, victorias y derrotas se habían alternado sin espacio para el punto intermedio.
El duelo ante el Milan, sin embargo, volvió a evidenciar una tendencia incómoda para los romanos. La Roma ha encajado al menos un gol en cada uno de sus últimos 17 enfrentamientos contra los rossoneri en el campeonato, una estadística negativa que representa la racha más larga de goles recibidos por los capitalinos ante un mismo rival en la historia reciente de la Serie A. Un dato que refleja la dificultad estructural que el Milan supone para la defensa romana, independientemente del momento de forma o del contexto del partido.
En medio de este escenario apareció una nota positiva con nombre y apellido: Lorenzo Pellegrini. El capitán volvió a marcarle al Milan en liga por primera vez desde el 2 de octubre de 2016, cuando aún vestía la camiseta del Sassuolo. Aquel gol quedaba ya muy lejos en el tiempo y, desde entonces, habían pasado 15 partidos consecutivos sin ver portería frente a este rival. Su tanto no solo rompió la sequía personal, sino que también sostuvo a una Roma que necesitaba una señal en un partido cargado de historia y presión.

