Loa duelos en casa están siendo uno de los deberes pendientes en este inicio de temporada
La noche romana se presenta cargada de tensión y expectativas. Bajo los focos del Estadio Olímpico, la Roma de Gian Piero Gasperini afronta hoy (21:00 h) un duelo crucial ante el Viktoria Plzen en su tercer compromiso de la Europa League. Más allá de los tres puntos, el equipo se juega mucho más: la relación con su afición, la confianza en su juego y la reconciliación con un estadio que se ha vuelto esquivo.
El “tabú olímpico” pesa. Las tres derrotas que la Roma ha sufrido esta temporada —todas en casa y por la mínima— han dejado cicatrices tanto en el vestuario como en la grada. Esta noche, más de 55.000 aficionados volverán a llenar las gradas del Olímpico, esperando ver una reacción que devuelva al equipo el pulso competitivo perdido en las últimas semanas.
“Es importante porque necesitamos ganar; necesitamos puntos para ascender en la tabla, que todavía está muy reñida. La clave es volver a la senda del triunfo tras la derrota contra el Inter”, declaró Gasperini en la previa, en palabras recogidas por Il Corriere della Sera. El técnico admitió también que su equipo debe “mejorar sobre todo en los últimos 20 metros”, una autocrítica que apunta directamente a la falta de eficacia ofensiva mostrada en los últimos encuentros.
Sobre la alineación, Gasperini mantuvo el misterio habitual: “Mantendré a Cristante y Ndicka al margen y decidiré si utilizo a Ziolkowski, mientras que es poco probable que Bailey sea titular”. La prudencia táctica del técnico contrasta con la urgencia emocional del momento: Roma necesita una victoria no solo para encarrilar su clasificación europea, sino también para reconstruir el vínculo con su estadio y su gente.

