La primavera, el momento de Gasperini: resistencia, fondo físico y ambición europea
La AS Roma dejó atrás el invierno con una victoria importante ante el Lecce, pero lo hizo mostrando síntomas evidentes de desgaste. El equipo llegó al parón con las fuerzas justas, condicionado por una enfermería cada vez más llena y por la ausencia de varios internacionales. En ese contexto, el descanso no fue tal para Gian Piero Gasperini, que volvió a apostar por su método habitual: trabajo intenso incluso con un grupo reducido, priorizando la preparación física para el momento decisivo de la temporada.
No es la primera vez que el técnico italiano recurre a esta fórmula. A lo largo de su carrera, especialmente al frente de la Atalanta, sus equipos han demostrado una tendencia muy marcada: crecer en los meses de abril y mayo, cuando más se decide. Temporadas como la 2018/19 o la 2020/21 son un claro ejemplo de ello, con finales de curso en los que su equipo marcó diferencias físicas y competitivas frente a rivales más desgastados.
La clave ahora para la Roma pasa por resistir. Mantenerse en la lucha por los puestos de Champions durante este tramo exigente, a la espera de recuperar efectivos y ampliar la rotación. Las lesiones han limitado las opciones y obligan a gestionar con cuidado cada minuto, pero el historial de Gasperini invita al optimismo: sus equipos suelen llegar más fuertes que el resto cuando el calendario aprieta.
aspEn ese sentido, la primavera no es solo una transición en la temporada, sino una oportunidad. Si la Roma consigue sostenerse en la pelea hasta finales de abril, el regreso de los lesionados y el impulso físico trabajado durante estas semanas pueden convertir el tramo final en un escenario favorable. Con Gasperini, llegar justo a este punto no es necesariamente un problema; a menudo, es simplemente el inicio de su mejor versión.


