La dirección deportiva trabaja en varios frentes y no concentra todos sus esfuerzos únicamente en Giacomo Raspadori, una operación que, en cualquier caso, transmite sensaciones cada vez más positivas dentro del club.
Distinta es la situación de Joshua Zirkzee. El futuro del delantero permanece en punto muerto y difícilmente habrá avances hasta que el Manchester United defina quién será su próximo entrenador, una decisión clave para desbloquear cualquier negociación. Más allá de este escenario, en Trigoria continúan explorando alternativas paralelas, con especial atención a perfiles jóvenes que puedan representar una inversión estratégica a medio y largo plazo.
Entre los nombres que figuran en la agenda romanista aparece Giovane, atacante del Hellas Verona, un futbolista ya conocido por los ojeadores del club, aunque su fichaje se complica por el interés simultáneo de Lazio y Atalanta. La competencia interna en la Serie A podría elevar tanto la dificultad como el coste de la operación.
Además, la Roma sigue de cerca a un talento todavía más precoz: Robinio Vaz, delantero del Olympique de Marsella nacido en 2007. Se trata de un perfil altamente cotizado en el mercado europeo, seguido por numerosos clubes de primer nivel, lo que explica una valoración económica especialmente elevada. En este caso, la reflexión del club es independiente del resto de negociaciones, ya que responde a una lógica puramente prospectiva y de futuro.

