La lucha europea va más allá: En juego el quinto cupo Champions

Hace justo un año, el ranking de coeficientes de la UEFA abría escenarios prometedores para el fútbol italiano. Hoy, doce meses después, el panorama es bastante menos alentador. La nueva temporada europea ha arrancado con Italia en clara desventaja y con la sensación de estar persiguiendo a sus rivales desde atrás.

A las puertas de la última jornada de la fase de grupos, la Serie A ocupa el quinto puesto del ranking de temporada, con apenas 13 puntos, una cifra insuficiente para competir con las grandes potencias. Inglaterra, en particular, se ha disparado: la Premier League roza ya los 17 puntos de coeficiente, lo que prácticamente garantiza que uno de los dos billetes extra para la próxima Champions League irá a parar a las islas.

Según analiza La Gazzetta dello Sport, la batalla real se concentra ahora en un único puesto adicional, con Alemania, España e Italia como principales aspirantes. A este pulso se podrían sumar Portugal y Francia, siempre dispuestas a alterar el equilibrio si logran una buena recta final europea.

La clave, como subrayan los expertos, está en sobrevivir en bloque. Cuantos más equipos sigan vivos en las tres competiciones continentales, mayores serán las opciones de sumar puntos decisivos. En ese sentido, Italia todavía mantiene esperanzas: Atalanta, Inter, Juventus, Roma y Bolonia tienen asegurado al menos su acceso a los playoffs. El Napoli, en cambio, se juega su futuro europeo en un duelo crucial ante el Chelsea, una auténtica final anticipada. Por su parte, la Fiorentina ya está instalada en las rondas eliminatorias de la Conference League.

La comparación con los rivales directos no es del todo negativa, pero sí inquietante. Alemania y España ya han perdido piezas importantes en la Champions, como el Eintracht Frankfurt y el Villarreal, respectivamente. Sin embargo, ambos países mantienen una presencia sólida y numerosa en la Europa League y la Conference, lo que les permite seguir sumando con regularidad.

El margen de error es mínimo. Italia no solo necesita victorias, sino también que sus competidores tropiecen. La lucha por la quinta plaza europea está abierta, pero el reloj corre en contra y cada partido puede inclinar definitivamente la balanza.