La Roma está teniendo dificultades para poner en marcha el mercado de fichajes de este mes de enero. Las negociaciones por Raspadori y Zirkzee, los principales objetivos de Gasperini, parecían estar a un paso, pero se ralentizaron drásticamente en los últimos días. Según Il Messaggero, la estrategia de fichajes del club ha sido motivo de una acalorada discusión entre Gasperini y Massara.
El entrenador tiene las ideas claras: quiere incorporar a la plantilla jugadores clave para su estrategia de juego, y quiere hacerlo lo antes posible para no perderse la Champions League. Sin embargo, el club, con Massara como principal portavoz, debe equilibrar las cuentas intentando conciliar los aspectos financieros con las necesidades deportivas. De ahí el acalorado debate, que, sin embargo, forma parte de la dinámica corporativa habitual.
Lo cierto es que la Roma ya no puede permitirse errores en el mercado de fichajes. La plantilla debe reforzarse, especialmente en ciertas áreas del campo, para poder considerar la clasificación para la Champions League a final de año. Gasperini lo sabe y espera con impaciencia los primeros refuerzos.

