La entrega del proyecto no marca el final del camino: Las obras deberían comenzar a inicios de 2027
El 23 de diciembre ya ocupa un lugar destacado en la historia reciente de la Roma. La entrega oficial del PFTE (Proyecto de Viabilidad Técnico-Económica) del nuevo estadio en Pietralata representa un avance decisivo hacia la construcción de una de las infraestructuras deportivas más ambiciosas y modernas de Europa. Para los aficionados giallorossi, la noticia llega como un auténtico regalo anticipado de Navidad y como una señal concreta de que el sueño del estadio propio comienza a tomar forma real.
La nueva instalación podrá albergar a más de 60.000 espectadores y estará diseñada como un espacio moderno y multifuncional, capaz de acoger no solo partidos de fútbol, sino también grandes eventos extra deportivos. Este planteamiento refuerza el valor estratégico del proyecto, no solo para el club, sino también para la ciudad de Roma y para el fútbol italiano en su conjunto.
El impacto del nuevo estadio trasciende el ámbito local. La noticia ha sido recibida con optimismo por la FIGC, especialmente de cara a la Eurocopa de 2032, que Italia organizará junto con Turquía. Roma podría convertirse en una de las sedes clave del torneo, contando con dos estadios disponibles: el nuevo recinto de Pietralata —cuya finalización se espera entre 2028 y 2029— y el histórico Estadio Olímpico. En este contexto, la capital italiana se posiciona como una de las ciudades mejor preparadas para el evento continental.
Sin embargo, la entrega del proyecto no marca el final del camino. A partir de ahora se abre una fase compleja de trámites administrativos y políticos. El proyecto será sometido a la “verificación de cumplimiento” por parte de las oficinas municipales, un procedimiento inédito que busca garantizar el respeto de todas las prescripciones técnicas y urbanísticas. Posteriormente, la Asamblea Capitolina deberá votar para confirmar el interés público de la obra, paso indispensable antes de la apertura de la Conferencia de Servicios de toma de decisiones, cuya duración estimada es de unos cuatro meses.
Si el calendario se mantiene, las obras podrían comenzar a inicios de 2027, con el primer partido en el nuevo estadio previsto para la temporada 2029/30, poco después del centenario del club. No obstante, el proyecto no está exento de obstáculos. Los comités contrarios al estadio ya han anunciado su intención de impugnar el procedimiento, aunque desde la Roma se insiste en la solidez del trabajo realizado. “Ha sido un trabajo exhaustivo y riguroso que permitirá dotar a la ciudad de una instalación moderna y sostenible”, aseguró el concejal Veloccia.
El último paso será la firma del convenio urbanístico entre el club y el Ayuntamiento. Mientras tanto, los aficionados solo pueden esperar, con la esperanza de que el reciente nombramiento de un comisionado gubernamental para los estadios contribuya a agilizar los plazos. Si todo avanza según lo previsto, Pietralata no solo será la nueva casa de la Roma, sino también un símbolo de modernización para el fútbol italiano y para la ciudad eterna.



