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La delantera de la Roma… ¿Revolución o continuidad?

En el mercado de fichajes, muchas veces lo que no se dice pesa más que cualquier declaración oficial, escribe esta mañana Il Messaggero. Gian Piero Gasperini lo demostró la semana pasada cuando, preguntado directamente por Dovbyk y Tammy Abraham, optó por una respuesta evasiva, desviando el foco hacia el grupo antes que a los nombres propios. ¿Estrategia de comunicación? Todo apunta a que sí. Pero el mensaje entre líneas es claro: en la Roma, hoy por hoy, nadie es intocable.

La sensación en Trigoria es evidente: el club busca algo distinto para su delantera. Pese a que el representante de Artem Dovbyk aseguró recientemente que había hablado con el director deportivo Florent Ghisolfi y que no había señales de salida, la llegada de Frederic Massara ha marcado un cambio de rumbo. El nuevo responsable del área deportiva lo dejó claro desde el inicio: “Haremos un mercado sostenible, pero funcional al crecimiento del equipo, siendo conscientes de los límites que impone el fair play financiero”.

Una declaración que, sumada a las palabras no precisamente entusiastas de Claudio Ranieri sobre Dovbyk y a la decisión de no apostar firmemente por Tammy Abraham la pasada temporada, deja entrever un escenario complicado para ambos delanteros. Incluso Eldor Shomurodov, a pesar de su buena campaña reciente y la confianza del propio Ranieri, parece tener pie y medio fuera. Así, todo indica que la Roma está lista para una transformación profunda en su línea ofensiva. Ya suenan varios nombres para reemplazar a los que podrían salir.

Uno de ellos es Nick Woltemade, del Stuttgart, pero desde el club alemán han cerrado la puerta de forma tajante: “La próxima temporada seguiremos con Nick. Punto final”. Otro jugador que está en el radar es Emegha, del Estrasburgo, pero su situación es aún más complicada: su futuro parece estar ya comprometido con el Chelsea de cara al verano de 2026, dentro de la estrategia de la empresa propietaria de ambos clubes, BlueCo. Un movimiento que recuerda a lo que podrían hacer los Friedkin si decidieran traer a un jugador como Beto desde otro club de su órbita.

También suena el nombre de Bøving, jugador del Sturm Graz, aunque por características físicas (no llega al metro ochenta) podría encajar más como un nuevo Lookman que como un ‘nueve’ tradicional. Un perfil interesante para Gasperini, pero que no cubriría del todo las necesidades del ataque si se concretan salidas importantes.

Y luego está Andrea Pinamonti, delantero que a sus 26 años se encuentra en un momento crucial de su carrera. Gusta a Gasperini y parece dispuesto a dar un salto, pero su llegada dependerá tanto de las condiciones económicas como de su propia voluntad.

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