El triunfo de la Roma en el campo del Lecce no ha servido para calmar los ánimos de Gian Piero Gasperini. Al contrario. El técnico decidió no comparecer ante los medios tras el partido disputado en el Via del Mare, un silencio elocuente que refleja el profundo malestar que atraviesa el entrenador por la gestión del mercado de fichajes.
Aunque no hubo una explicación oficial, en Trigoria nadie duda de que el enfado de Gasperini está directamente relacionado con los retrasos en la llegada de refuerzos, escribe hoy Lorenzo Pes, de Il Tempo. El entrenador esperaba incorporaciones clave a comienzos de mes, pero el tiempo ha pasado sin que la plantilla se refuerce como él considera necesario. Una situación especialmente delicada si se tiene en cuenta que ha tenido que preparar partidos sin hasta nueve futbolistas disponibles.
La tensión no es nueva. Tras la dura visita a Bérgamo, se produjo un primer enfrentamiento acalorado entre el director deportivo, Frederic Massara, y el técnico, seguido de una llamada con la propiedad el lunes por la mañana. El viaje a Lecce sirvió únicamente para aplazar un debate que está lejos de resolverse.
Este miércoles está previsto un cara a cara clave entre Gasperini y la propiedad, con los Friedkin presentes en Trigoria para escuchar de primera mano las exigencias de un entrenador que en junio apostó por el proyecto giallorosso firmando un contrato por tres temporadas. El técnico piamontés insistirá en la necesidad de acelerar las operaciones de mercado, especialmente en la parcela ofensiva, donde considera inaceptables los prolongados tiempos de negociación.
Gasperini ya había señalado tras el mercado estival las carencias de la plantilla, y con el paso de las semanas la relación con Massara se ha ido deteriorando. Ahora, la pelota está en el tejado de la propiedad, llamada a intervenir para reconducir la situación, posiblemente autorizando un mayor margen económico que permita cerrar fichajes con mayor rapidez.
Mientras tanto, el director deportivo continúa trabajando en las opciones para el ataque. El nombre que más fuerza cobra es el de Giacomo Raspadori, actualmente con el Atlético de Madrid disputando la Supercopa. El jugador mantiene en suspenso su respuesta definitiva, aunque Massara no tiene intención de abandonar la operación y espera resolverla —para bien o para mal— antes de que finalice la semana. La última palabra, como siempre, la tendrá el futbolista, que en el Atlético parece no contar con un futuro claro.
Más cautela rodea el caso de Joshua Zirkzee. El acuerdo no está descartado, pero todo dependerá de la decisión del nuevo entrenador del Manchester United. Si opta por apostar por el delantero neerlandés, la operación podría complicarse, pese a que actualmente se encuentra muy cerca de cerrarse.
La Roma vive días de tensión interna. El mercado, más que los resultados, marca el pulso del presente inmediato del club, y la reunión entre Gasperini y la propiedad será determinante para definir el rumbo del proyecto giallorosso.

