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Ghisolfi intentó por todos los medios renovar el contrato de Marín pero la relación con el arquero estaba comprometida por la gestión de la señora Lina Souloukou

París vale la separación. A finales de junio, Renato Bellucci Marin se despedirá de la Roma para acomodarse bajo la Torre Eiffel y unirse al Paris Saint-Germain como agente libre. El anuncio oficial llegará recién en los próximos meses, esta es ahora la decisión tomada por el jovencísimo portero ítalo-brasileño.

Florent Ghisolfi intentó por todos los medios evitar la separación, pero tuvo que afrontar, además del atractivo de la aventura en la corte de Luis Enrique (donde a partir de la próxima temporada Marin será el segundo de Donnarumma), también algunas relaciones (las entre el chico y el club) comprometidas por la anterior gestión, la que respondió al aporte de la ex consejera delegada de la Roma, Lina Souloukou.

Llevado a Italia por Tiago Pinto, Renato había firmado un contrato de tres años con la Roma por el mínimo federal (1.400 euros al mes). Además, el club se había comprometido a pagar el alquiler del chico (y de su madre, que poco después se unió a él en Italia desde Brasil). En una vasta operación de recorte de costes, como informa ‘Il Romanista’, Souloukou también incluyó entre los recortes el alquiler de la casa de Marin, lo que, no es difícil de imaginar, ha dañado significativamente la relación entre las partes.

Y así, cuando en enero, unos meses antes del vencimiento natural de su contrato, Marín recibió la oferta del París Saint-Germain, no tardó en aceptarla. A pesar de que Ghisolfi intentó retenerlo, casi igualando la oferta de 600.000 € por temporada, fue rechazado por Renato. Ahora, Renato ha quedado prácticamente marginado: se entrena con la Primavera de Falsini, sin jugar.

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