Cincuenta millones de euros, quizá incluso algo más, escribe hoy Corriere Dello Sport. No es una cifra oficial en ningún balance, pero sí una estimación realista del incremento de valor que ha experimentado la plantilla de la Roma en los últimos meses. El crecimiento no solo se refleja en el rendimiento deportivo, sino en la revalorización individual de varios futbolistas, un efecto directamente vinculado al modelo implementado por Gian Piero Gasperini.
La apuesta por el técnico italiano —respaldada desde la estructura deportiva y validada por la propiedad de los Friedkin— no respondía únicamente a una cuestión de resultados inmediatos. La intención era elevar el techo competitivo del grupo y, paralelamente, aumentar el valor de mercado de la plantilla. La operación empieza a ofrecer retornos visibles.
Wesley: de apuesta a activo premium
El ejemplo más claro es Wesley. Fichado por 25 millones de euros, su cotización actual se sitúa claramente por encima de esa cifra. En Inglaterra se habla del interés del Manchester City, un rumor que, confirmado o no, ilustra su nuevo estatus. Internacional brasileño y adaptado a un sistema que potencia la proyección ofensiva de los carrileros, su valor podría acercarse al doble de la inversión inicial.
Pisilli y el regreso a la primera línea
En el centro del campo, los últimos dos meses han supuesto la reaparición definitiva de Pisilli. Su evolución reabre el debate sobre una eventual convocatoria con la selección absoluta y, en términos de mercado, lo coloca en una franja que difícilmente bajaría de los 20 millones de euros. Su crecimiento responde a un contexto táctico que le exige mayor intensidad sin limitar su capacidad técnica.
Defensa con etiqueta de exportación
La zaga también se ha convertido en una mina. Ziolkowski ya despierta interés fuera de Italia y su valoración prácticamente se ha duplicado respecto a su llegada. Ghilardi, elegante en la salida y eficaz en el marcaje, confirma que los 10 millones pactados con el Verona entre cesión y compra fueron una inversión coherente.
Y en la banda, Venturino podría justificar pronto los 8 millones de su opción de compra. A día de hoy, su proyección invita a pensar que su valor no es inferior al de otros extremos del plantel con cartel de 10 millones.
Un modelo que genera activos
Más allá de nombres propios, el mensaje es estructural: la Roma no solo compite, también construye activos. En un mercado cada vez más condicionado por el fair play financiero y la necesidad de plusvalías, disponer de jugadores que aumentan su tasación mientras rinden en el campo supone una ventaja estratégica.
El verdadero oro, hoy, no está únicamente en los resultados. Está en la capacidad del proyecto para convertir talento en patrimonio.

