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Gasperini VS la dirección deportiva: fichajes fallidos y un conflicto que sigue abierto

Massara, AS Roma

Massara, AS Roma

El conflicto entre Gian Piero Gasperini y la dupla formada por Frederic Massara y Claudio Ranieri no es algo reciente. Se trata de una fricción que viene gestándose desde el pasado mercado de verano, cuando varias decisiones en materia de fichajes dejaron heridas abiertas que ni siquiera el mercado invernal logró cerrar, pese a la incorporación de Donyell Malen.

Las declaraciones recientes del asesor principal dejaron poco margen para la interpretación: todos los jugadores que finalmente llegaron contaron con el visto bueno tanto de la dirección deportiva como del entrenador, mientras que otros nombres quedaron fuera por decisión directa de Gasperini. Esto abre inevitablemente la pregunta: ¿quiénes fueron esos descartes?

Uno de los perfiles que el técnico consideraba prioritario era un extremo izquierdo a pierna cambiada. Su opción predilecta era Jadon Sancho, quien terminó fichando por el Aston Villa. Según Ranieri, las gestiones por el inglés acabaron siendo una pérdida de tiempo. Otro objetivo temprano fue Claudio Echeverri, joven talento vinculado al Manchester City que acabó recalando en el Bayer Leverkusen. Sin embargo, su rendimiento no ha estado a la altura: tras apenas seis apariciones en Bundesliga y sin goles, su cesión fue interrumpida en enero para recalar en el Girona, donde ha tenido algo más de continuidad, aunque sin destacar en exceso.

Entre las propuestas de Massara también figuraba Tyrique George, por quien el Chelsea solicitaba cerca de 30 millones de euros. Gasperini rechazó la operación de inmediato, y los hechos parecen respaldar su decisión: el jugador no ha logrado consolidarse, ha perdido protagonismo en Londres y su paso posterior por el Everton ha sido testimonial, con muy pocas titularidades y sin impacto goleador.

El último nombre en la lista fue Nicolás Domínguez, entonces en el Bolonia. También fue sugerido, pero finalmente descartado. En la Serie A, su participación ha sido limitada y no ha logrado asentarse como pieza clave, lo que refuerza la percepción de que el técnico tenía fundamentos sólidos para sus negativas.

En retrospectiva, varias de las decisiones de Gasperini parecen haber sido acertadas desde el punto de vista deportivo. Sin embargo, el trasfondo del conflicto revela un problema más profundo: la falta de alineación entre el cuerpo técnico y la dirección deportiva, una grieta que sigue condicionando la planificación del equipo.

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