El tramo final de la temporada se presenta decisivo y exigente, un auténtico sprint en el que Gian Piero Gasperini necesitará contar con todos sus efectivos disponibles para mantener vivas las aspiraciones de clasificación a la próxima Champions League.
Después de varias semanas marcadas por las lesiones, el panorama comienza a aclararse. La enfermería se va vaciando progresivamente y el equipo recupera piezas importantes. A los regresos recientes de Wesley y Paulo Dybala podrían sumarse pronto dos nombres clave más.
Uno de ellos es Manu Koné, ausente desde el partido de vuelta de los octavos de final de la Europa League disputado el 19 de marzo, cuando sufrió una lesión en el bíceps femoral del muslo derecho. Su evolución ha sido positiva y se espera que en los próximos días pueda reincorporarse al trabajo con el grupo. El objetivo es que llegue a tiempo para entrar en la convocatoria del encuentro frente a la Fiorentina, previsto para el 4 de mayo.
En paralelo, Artem Dovbyk también está cerca de volver a entrenarse con normalidad junto a sus compañeros. Sin embargo, en su caso, la prioridad es alcanzar el mejor estado físico posible para el siguiente compromiso liguero ante el Parma, donde podría tener un papel más protagonista. Con el regreso escalonado de estos jugadores, Gasperini encara la recta final con mayor optimismo, sabiendo que cada punto será crucial en la lucha por un puesto en la máxima competición europea.

