La era Gasperini ha comenzado. Una era de trabajo duro, compromiso y dedicación. Ayer fue el primer día de doble entrenamiento; con los jugadores durmiendo en el Fulvio Bernardini. El objetivo era monitorizarlos el mayor tiempo posible, controlando sus comidas y descanso. Durante las sesiones, se tomaron datos de cada jugador.
El entrenamiento estuvo estrictamente restringido, no solo a los medios externos, sino también al personal interno. Los fotógrafos y videógrafos, como destaca este miércoles Gianluca Lengua en ‘Il Messaggero’, no pudieron entrar en el campo; el equipo permaneció en contacto directo con el entrenador y su cuerpo técnico. El día comenzó temprano, con desayuno, entrenamiento en el gimnasio y luego en el campo. Mucho atletismo, una sesión intensa, con ensayos para desarrollar la base aeróbica. A las 16:00, vuelta al gimnasio y a la piscina, y luego al campo.
Finalmente, vuelta al balón, tácticas, partidos temáticos y partidos de entrenamiento rápidos, y, lo más importante, seguimiento GPS para registrar la velocidad, la aceleración y la distancia recorrida. Los números son cruciales para Gasperini; solo así puede evaluar el esfuerzo real de un jugador. También le permiten saber a quién presionar más y diferenciar la carga de trabajo. Por ello, el entrenador presiona a la directiva para que integre a los nuevos fichajes al equipo lo antes posible.

