A veces, un solo detalle puede alterar el rumbo de una historia. Para Alessandro Florenzi, uno de los símbolos recientes de la Roma, ese detalle se llama VAR. En una conversación para los canales oficiales de la World Soccer Agency, el defensa italiano abrió una ventana hacia uno de los episodios más intensos de su carrera: la semifinal de Champions League de 2018 frente al Liverpool.
Aquel enfrentamiento, que todavía vive en la memoria de miles de romanistas, dejó sensaciones agridulces. La Roma llegó a ese duelo después de la inolvidable remontada contra el Barcelona, acompañada por la convicción de que ese equipo podía desafiar a cualquiera. Pero, según Florenzi, la eliminatoria contra los ingleses habría tomado otro rumbo si el arbitraje hubiera contado con la tecnología que hoy forma parte natural del fútbol europeo.
El lateral no duda al señalar una acción concreta que, a su juicio, pudo cambiar el destino de la eliminatoria: una mano en el área que, con el VAR, habría significado tarjeta roja y un penalti decisivo. “¿El partido que me gustaría volver a jugar? El Roma-Liverpool pero con el VAR. Con ese episodio revisado —insinúa— el marcador se habría puesto 3-2, y en ese momento nos faltaban dos goles, pero teníamos detrás una ciudad entera empujando”.
El ambiente del Olímpico aquella noche todavía resuena en su memoria. Más que un estadio, era un volcán a punto de estallar, con decenas de miles de aficionados creando una atmósfera que convertía lo imposible en una posibilidad más.
Florenzi también aprovechó para recordar la dimensión de aquella Roma, un equipo competitivo, intenso, capaz de plantarse entre los cuatro mejores de Europa. Sin embargo, en Italia el panorama era otro. “Éramos fuertes –reconoce–, pero ganar en la Serie A era casi inalcanzable: estaba la Juve en modo apisonadora, sumando temporadas de más de cien puntos”.

