Evan Ferguson continúa en el ostracismo: El irlandés sigue en Brighton
Hay expresiones que en el fútbol describen perfectamente cómo se desarrollan ciertas historias. La de Evan Ferguson encaja de lleno en una de ellas: tanto avisar de la tormenta, que al final la lluvia termina cayendo. Tras meses de molestias, tratamientos conservadores y esperas, la lesión de su tobillo izquierdo ha llegado a un punto crítico.
El delantero irlandés viajó ayer a Inglaterra para someterse a nuevas pruebas médicas en Brighton, el club dueño de sus derechos. Allí, junto a los especialistas y a la entidad de la Premier League, se está evaluando seriamente la posibilidad de pasar por el quirófano. La decisión no depende únicamente del futbolista: cualquier intervención requiere también el visto bueno del club inglés, que sigue siendo el principal actor en el futuro del atacante.
En ese escenario, la Roma tiene cada vez menos margen de maniobra. El club italiano ya asumía desde hace tiempo que la opción de compra de 35 millones de euros no sería ejercida, por lo que el peso de las decisiones deportivas y médicas recae fundamentalmente en Brighton y en el propio jugador.
La situación se ha ido complicando poco a poco. Lo que en su momento parecía una molestia menor terminó convirtiéndose en la cuarta torcedura de tobillo de la temporada para Ferguson: tres en el izquierdo y una en el derecho. Ante el diagnóstico inicial, el cuerpo médico optó nuevamente por una terapia conservadora, una decisión influida también por el deseo del futbolista.
Ferguson quería intentar una recuperación progresiva para volver en febrero y alcanzar el ritmo competitivo en marzo. El objetivo estaba claro: llegar en condiciones al playoff mundialista con la selección de Irlanda, una cita marcada en rojo en su calendario personal y en el de todo el fútbol irlandés, que sueña con regresar a una Copa del Mundo.
Sin embargo, el plan nunca llegó a cumplirse. Desde aquella última lesión, el delantero no ha vuelto a pisar el césped en partido oficial ni a entrenarse con normalidad junto al resto del grupo. Su rutina se ha reducido a sesiones de fisioterapia y periodos de reposo obligado.


