La Roma de Gian Piero Gasperini sigue afinando detalles de cara al trascendental choque liguero contra la Juventus, un partido que puede marcar el rumbo en la pelea por los puestos de Champions. Sin embargo, el parte médico continúa siendo un quebradero de cabeza para el técnico, que afronta la semana con varias incógnitas en su plantilla.
El Shaarawy, única nota positiva en Trigoria
La sesión de este martes dejó una pequeña luz de esperanza en el entorno romanista: Stephan El Shaarawy completó parte del entrenamiento junto al grupo, señal de que su recuperación avanza y podría entrar en la convocatoria si responde bien en los próximos días. Su presencia sería un recurso valioso en un momento en el que el equipo necesita variantes ofensivas.
Dybala y compañía siguen al margen
La situación es distinta para varios nombres importantes. Paulo Dybala continúa con trabajo individual desde que se lesionó en el duelo ante el Milan a finales de enero, mientras que Artem Dovbyk y Evan Ferguson arrastran problemas físicos desde hace semanas y su regreso inmediato parece complicado.
Más optimismo existe con Matías Soulé, ausente solo en el último compromiso liguero, y con Mario Hermoso, que había vuelto a la dinámica del equipo antes de sufrir un contratiempo en el calentamiento previo al partido frente a la Cremonese.
Cuenta atrás hacia el domingo
Con tres días todavía por delante antes del enfrentamiento ante la Juventus, el cuerpo técnico confía en recuperar al menos a alguno de los tocados. El duelo dominical se presenta como una auténtica final anticipada en la lucha por el ‘top-4’, y la Roma necesita llegar con el mayor número de efectivos disponibles para no perder terreno en la clasificación.

