
La clasificación de la Roma a la próxima edición de la Champions League está teniendo un impacto directo en el futuro de Paulo Dybala, especialmente en la estructura de su contrato y en sus cifras salariales.
El atacante argentino, decisivo en el último partido en Verona, ha reforzado su importancia dentro del equipo en un momento clave de la temporada. Ese encuentro, más allá del resultado, dejó una acción técnica determinante en la jugada del gol que permitió a la Roma sumar puntos vitales en la lucha por los puestos altos de la clasificación.
En el plano contractual, tal y como recoge hoy Calcio E Finanza, el escenario ha cambiado de forma significativa. Dybala percibe actualmente alrededor de 10 millones de euros netos por temporada (incluyendo bonus), una de las cifras más elevadas de la plantilla. Sin embargo, el nuevo acuerdo que se está negociando plantea una reestructuración profunda.
La propuesta sobre la mesa pasa por un salario fijo mucho más bajo, en torno a 2,5 millones de euros netos anuales (aproximadamente 4,6 millones brutos), acompañado de un sistema de variables muy relevante. Estas bonificaciones estarían vinculadas al rendimiento individual —como goles y asistencias— y también a objetivos colectivos del equipo.
Es decir, el peso del contrato se desplazaría claramente desde la parte fija hacia los incentivos, convirtiendo el salario total en una cifra potencialmente variable según el rendimiento del jugador a lo largo de la temporada. El vínculo, además, no sería largo: se trabaja sobre la base de un contrato corto, de renovación anual o con opción de extensión, lo que encaja con la nueva política de gestión deportiva del club.
En este contexto, la predisposición del jugador a reducir su salario fijo ha sido clave para desbloquear unas negociaciones que en otros momentos de la temporada parecían complicadas. Tanto el entorno del futbolista como la dirección del club han acercado posturas en las últimas semanas.
Con este escenario, la continuidad de Dybala en la Roma gana fuerza, pero bajo un modelo completamente distinto al actual: menos peso en el salario garantizado y más dependencia del rendimiento, en línea con un proyecto que busca consolidarse entre los grandes de Europa.