El parón FIFA maldice a Gasperini en la Roma

La Roma ha perdido los dos primeros partidos después de los primeros 2 parones FIFA de la temporada

La Roma volvió al campo después del parón de selecciones y repitió un guion que ya empieza a preocupar a los aficionados giallorossi, escribe hoy ForzaRoma. En el Olímpico, el equipo de Gasperini cayó por 1-0 frente al Inter, mostrando las mismas dificultades que ya se habían visto en el regreso anterior frente al Torino. Dos pausas, dos derrotas. El técnico piamontés, que en sus años en Atalanta acostumbraba a sacar provecho de estos descansos, no logra encontrar todavía la fórmula mágica en la capital.

Del éxito en Bérgamo a las dudas en Roma

Durante su etapa en Atalanta, Gasperini había construido una reputación sólida por la eficacia de sus equipos tras los parones internacionales: intensidad, presión alta y victorias estratégicas eran la norma. Sin embargo, desde su llegada a Roma, esa virtud parece haberse diluido. En apenas dos regresos post-fecha FIFA, el balance es negativo, con dos derrotas por la mínima que dejan más interrogantes que certezas.

Un Torino oportuno y un Inter implacable

El primer tropiezo llegó el 14 de septiembre, cuando el Torino sorprendió al Olímpico con un tanto de Giovanni Simeone. Aquella fue la única victoria de los granata en el campeonato hasta la fecha, y marcó un aviso para los giallorossi. Esta vez, el verdugo fue Bonny, autor del único gol que permitió al Inter alcanzar la cima de la clasificación junto a Nápoles y Roma.

Decisiones tácticas bajo la lupa

Ante el Torino, Gasperini había optado por dejar en el banquillo tanto a Dovbyk como a Ferguson, alineando a Dybala como falso nueve. El experimento no funcionó y, aunque el argentino fue sustituido al descanso, la reacción no llegó. Contra el Inter, el técnico mantuvo un tridente ligero y se vio obligado a ajustar la defensa por la ausencia de Angeliño. Celik fue adelantado por la banda derecha, Wesley desplazado a la izquierda y Hermoso ingresó para reforzar la zaga. Ndicka, por su parte, se movió al centro-derecha, una modificación que terminó por desarticular la solidez defensiva que había caracterizado al equipo.